miércoles, 1 de febrero de 2012

República, Salvador Felip Represa

Estamos ante una ucronía satírica de nuestro tiempo. Sí, aunque pueda parecer una frase un tanto extraña, el libro es eso mismo. Y encima es bueno.

Han pasado tres mil años desde nuestra época, y el mundo se encuentra dividido en naciones y comunidades en las que sólo hay un régimen político: la democracia, impuesta por un líder hace muchos cientos de años.

Hasta aquí todo bien, pero una vez que nos adentramos en la novela nos damos cuenta de que hay cosas que no cuadran mucho y que, realmente, la gente está viviendo una salvaje tiranía basada en algo que podríamos llamar libertad pero que en realidad no lo es.

Los paralelismos con la realidad son más que evidentes: un feroz bipartidismo arreglado, unas pseudo  elecciones que sólo permiten votar entre dos grupos políticos que realmente son el mismo, un sistema educativo que es todo menos educativo, un descerebramiento general de toda la gente para que esté contenta con el pan y el circo que le dan...

En fin, que si quitamos los adelantos descritos, y retrocedemos mil años en el tiempo, estaremos ante un fiel reflejo del aquí y ahora.

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El libro es impecable en el tema narrativo, y de hecho el último cuarto es muy divertido de leer, aunque el final flojea un poquitín porque Elmer no hace ninguna falta, pero bueno, se lo podemos perdonar al autor.

Sí es cierto que flojea un poco en la construcción argumental. Es decir, se presentan algunas inconsistencias (o más bien incongruencias) que, personalmente, creo están dejadas ex profeso por el autor para resaltar todavía más el contraste satírico.

Las frases con doble sentido, o mejor dicho, con aplicación directa a nuestra sociedad actual, son innumerables, y a veces te hacen soltar la carcajada por no llorar.

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Por lo demás, es un libro que todo ciudadano debería leer para darse cuenta de lo que está haciendo la mal llamada clase política actual, que de clase no tiene nada. Vamos, que el libro te presenta una oligarquía dominada por el dinero y los mandamases que no se diferencia un ápice de nuestra sociedad actual.

 

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