sábado, 10 de diciembre de 2011

Dos años de vacaciones, Verne

Poco que comentar de este libro, que es una cuarta o quinta lectura, aunque esta vez disfrutando de las ilustraciones originales, que tampoco es que destaquen mucho que digamos, por lo que al final he terminado leyendo una edición electrónica de similar fidelidad a la que tengo en papel, y he ido mirando las ilustraciones cada dos o tres capítulos leídos.
Como siempre, Verne cada vez me parece más pobre, de hecho esta vez le he descubierto algún gazapo en cuanto a las cosas que hacen los chicos y que, de haber ocurrido en la realidad, no hubiera sido factible.
Tan sólo hay que leer a Golding y a los niños que quedan aislados en una situación similar, obra mucho más creíble pese a su componente fantasioso.
Aparte de eso, el libro es bastante aburrido y tan solo en momentos puntuales retoma algo de acción.

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