lunes, 28 de noviembre de 2011

Orgullo y prejuicio, Jane Austen

Este es uno de esos libros que te regalan cuando te das de alta en Amazon o en Barnes & Noble, y que también suele venir entre esos mil (o los que sean) que te regalan cuando compras un lector-e y que valoran en varios cientos de euros…
Lo cierto es que la novela no está mal teniendo en cuenta que se trata de una obra escrita a principios del siglo XIX por una mujer soltera y que se entronca en el romanticismo y la literatura decimonónica en la que se suele hablar de la nobleza isabelina, abstrayendo otras capas sociales.
Todo comienza con la enorme necesidad, obligada por las convenciones sociales imperantes, de una madre para casar a sus cinco hijas que, al tener poca renta, se presenta como tarea bastante dificultosa.
Aprovechando que hay un noble soltero cerca, envía a sus hijas a que lo visiten, o más bien se busca las triquiñuelas para que, conforme a la cortesía imperante, sus hijas vayan a su casa. Si encima una de ellas enferma en dicha casa y tiene que mantener reposo forzado, miel sobre hojuelas, haciendo caso omiso a lo peligroso que podía ser un mero constipado en aquellos años.
Surge el amor, pero un amigo, Darcy, convence a Bingley de que hay gato encerrado y este se aleja. Mientras, el citado Darcy entra en contacto con Elisabeth, otra de las hijas y la más despierta e inteligente.
El encuentro resulta bastante duro, y ambos empiezan a odiarse, aunque al final, como en todo este tipo de libros, terminan en su totalidad felizmente casados, y comiendo perdices… cada uno unido a su pareja más conveniente y todo de color de rosa y perfecto…
Lo más cansino de la novela está en que la acción, o más bien la no-acción comienza justo mediada la obra, siendo el principio nada más que una mera presentación de personajes y de circunstancias. Podríamos decir que no sólo ahora se engordan artificialmente las obras.
De todos modos, leída con la conveniente prevención, el libro es muy bonito y quizás llegue a emocionarte. Lo que a mi me ha hecho has ido impacientarme sobremanera por lo tontos que llegan a ser los enamorados y la gazmoñería de la autora.
***
Edito y añado un texto que ha escrito Cathermac en Lectores Electrónicos y que me parece complementa ampliamente mi entrada. La edición no es de estilo, sino tan solo separar bien los párrafos y demás:

Que esto no es romántica... es novela costumbrista... aquí lo que se trata es de enseñarnos cómo era la vida habitual en esa época, cómo era el tema del cortejo, las propuestas, la obligación de una mujer de casarse para ser algo, la importancia del mayorazgo en las herencias (como no hay hijos varones hereda un primo lejano cosa que podéis ver en la fabulosa serie Downton Abbey) nos muestra y esas era la intención de mi querida Jane de que veamos como era su sociedad y sutilmente la critica hasta la exageración...
El personaje de la madre está aumentado hasta la saciedad. su única intención es hacer que sus hijas saquen un buen partido y para ello hace lo que sea, aunque sea exponer a su hija mayor a una enfermedad e incluso a una posible muerte con tal de que pille las 3000 libras al año que tiene Bingley de renta...
y la las 6000 de Darcy, una lotería...
Me encanta el pavor de las hermanas Bingley porque Lizzy ha recorrido 3 millas sola por los campos uuuuuu que horroooor... pues en mi pueblo hay una chica que la gente solo conoce de vista porque se pasa el día en la carretera que nos une con Azuqueca de henares 7 kilómetros pa arriba, 7 kilómetros pa abajo... Vamos, las dos brujas estas fliparían...
La parte de Wickam y su obligatoriedad de casarse con la hermana Bennet solo porque han huido es impresionante. en aquella época pasar dos horas sola con un hombre era como un suicidio social si luego no llegabas a casarte.
¿Y que me decís de la pobre Charlotte? Se casa con Collins solo y exclusivamente porque en aquella época es mejor no aguantar a un marido que quedarse sola. que si te quedas sola, como no te deje renta tu padre te ibas al asilo.
Pero por otro lado (como hemos leído en muchas otras novelas) si el marido quería tener un piso con otra querida era de lo mas normal...
Eso es lo que que quería la autora, criticar y ridiculizar su sociedad en la que ella vivía y unos convencionalismos que ella nunca siguió, paso de casarse... lo que pasa es que el tiempo y la imaginación femenina solo ha conseguido que perdure la historia del Darcy-príncipe azul, que vamos, que todas en algún momento hemos soñado con eso.

2 comentarios:

  1. En Snuff de Terry Pratchett aparecen cinco hijas de buena familia cuya madre está desesperada por casar. A cual más tonta, menos una, que es la que pasa de buscar marido. A Pratchett se le ocurre otra opción que pueden hacer en lugar de casarse, algo realmente innovador.

    Como no quiero espoilear, lo dejo así, para que te dé el gusanillo de leerlo.

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  2. Eres un malechor. ;-)

    Tengo en la lista los últimos de Pratchett, no recuerdo si ese está o no, pero si no lo añado, je je. Y me lo estoy viendo venir... Pratchett para esas cosas es único. Todavía me parto la caja cada vez que me acuerdo de lo del "peral mágico" y aledaños...

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