jueves, 31 de mayo de 2012

Diario de un dios, Pedro S. Goez

Digamos que peca de somero, ligero, oportunista (el personaje se saca de la manga el invento adecuado en el momento adecuado), y si la intención es la de ser profundo se queda en nada...
La sorpresa final no es tan sorpresa final, más bien un pequeño golpe de efecto previsible…
La enésima revisión, esta vez en clave de ciencia ficción, del origen de Jesucristo.

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