domingo, 25 de junio de 2023

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (VI). Creating a genre (32)

 Este volumen contiene una recopilación de los primeros relatos de Heinlein que no quedan recogidos en su Historia del Futuro, en el periodo comprendido entre 1939, que es cuando empezó a publicar, y 1942. Existe un segundo volumen de relatos sueltos con el título de New Worlds, que trataremos en su momento. 

Resulta más que evidente que, si no queremos tener varios volúmenes empezados, y dejar cosas a medias, tenemos que ir un poco a saltos en el tiempo. Por un lado, hay que leer los cuentos de forma más o menos cronológica, y por el otro las novelas (de hecho, estoy pensando leer los juveniles por un lado y luego volver a las obras adultas, aunque por ello tenga que retroceder en el tiempo una vez más). Y como ya he dicho, creo que resulta un poco absurdo ir leyendo de forma estrictamente cronológica, sobre todo cuando hay series de por medio y, quitando las primerísimas obras, todo Heinlein es de calidad similar (es un decir).

Muchos de estos cuentos no son todavía un Heinlein completo, sino más bien vemos cómo va apuntando maneras. Otra forma de verlo es que se trata de los peores relatos del autor, aquellos que no han sido tan buenos como para aparecer en otras antologías o formar parte de la citada Historia del Futuro, y en general estuvieron dando vueltas sin venderse durante bastante tiempo.

Y como siempre, destripes. 

 

Elsewhen. No he podido encontrar edición en español, que no quiere decir que no exista. Escrita en la primavera de 1939, se trata de unos de los primeros relatos de Heinlein, y se nota porque estamos ante una historia meramente Pulp sin más. Rechazada y luego comprada por Campbell, la historia nos narra líneas de espacio y tiempo alternativas, anticipando ya, en sus primeras obras (como en Life-line, y otras más), su idea del multiverso creado gracias a la mente humana. Podríamos pensar que la idea es bastante alien, pero lo cierto es que no queda mucho más allá de la del universo holográfico de Maldacena, las diferentes teorías de cuerdas, cuánticas y de otros multiversos más o menos científica válidos.

El cuento comienza con una noticia de prensa, en la que se acusa a un profesor de haber asesinado y escondido a varios alumnos. Pero la realidad es bastante diferente. Efectivamente, el profesor invitó a esos alumnos a su casa, pero allí les enseñó, al más puro estilo Pulp, viajar a otras realidades paralelas con la mente. 

Todo el resto no es más que la típica aventura en lugares más o menos exóticos, sin mayor plausibilidad científica o coherente que la que el lector quiera darle. Lo más chocante de la historia es ver cómo el profesor viaja de uno a otro, llevando tecnologías y otros menesteres para ayudar a sus protegidos.

 

My Object All Sublime. El comentario al cuento nos dice que se trata de un cuento humorístico a imitación de las historias de Wodehouse. Pues será cierto, porque ni conozco a este señor, ni tampoco me ha parecido humorístico más allá del profesor escondido tirando bombas fétidas a los conductores que se están saltando las señales de tráfico en un cruce. 

Es decir, el profesor inventa una capa de invisibilidad (como esas que hace poco salieron en las noticias), y la aprovecha para que nadie lo vea vengarse de los conductores que casi lo atropellaron en una ocasión anterior. 

La historia tiene más, pues al final lo descubren y lo meten en la cárcel, de donde lo ayuda a salir el mismo periodista que descubrió el cotarro, con ayuda de una chica famosa, con la que se intercambia gracias al susodicho artilugio de invisibilidad.

Una bufonada sin mucho fuste, porque con poner un guarda de tráfico en el cruce, todo se hubiera solucionado.

 

Pied Piper. Otra historia pulpera sin más. Comienza con dos países en guerra, y el que la está perdiendo decide emplear a uno de sus científicos más famosos, que en principio se niega a usar sus descubrimientos para matar gente, haciendo alabanza de la supuesta integridad de estos. No obstante, es convencido para que encuentre alguna manera de llegar a algún tipo de paz forzada.

Y dicho y hecho, inventa una máquina para trasladar de forma instantánea a la gente, una música al estilo del Flautista de Hamelín (de ahí el título) que quita temporalmente la voluntad a las personas, y secuestra a los niños del país contrario (otro guiño al título y al cuento original de los Grimm), de modo que si el enemigo quiere recuperar a su juventud, tendrá que negociar la paz, como así ocurre, aunque se produzca algún que otro contratiempo durante las negociaciones, cosa que el científico loco ya había previsto y soluciona, digamos, que flautísticamente. En fin, otra bufonada.

 

Lost Legacy. Publicado en español como La herencia perdida, nos encontramos ante una novellaescrita por y para Campbell, como se puede ver nada más comenzar. Huxley es un psicólogo que le está contando a su amigo, cirujano cerebral, que tiene un paciente que es capaz de ver lo que hay al otro lado de las esquinas, cuando llaman a este último para una emergencia, que resulta ser el paciente del psicólogo, que ha recibido un golpe en la cabeza. La operación es un éxito, pero el paciente ha perdido su facultad de ver lo oculto a consecuencia de una parte del cerebro que tuvo que ser extirpada por el accidente.

Esto nos da pie a que Huxley, una de sus estudiantes y el cirujano, inicien una serie de experimentos parapsicológicos, descubriendo que tienen poderes de todo tipo, sobre todo la chica: telequinesia, telepatía, adivinación…

Una vez que están seguros de que pueden demostrarlo todo, deciden incluir en sus clases dichos resultados, y como consecuencia de ello son amenazados con ser expulsados de todos lados por emplear pseudociencia en sus clases. Por lo tanto, y en uno de esos giros-Heinlein que a veces no entendemos, los tres deciden viajar, llegando al monte Shasta, en donde Huxley se rompe una pierna en medio de ningún lado.

Y mira tú por dónde, de la nada aparece un hombre que los ayuda y los lleva a su refugio, situado justo al volver la esquina, digo la roca, en donde la pierna del psicólogo es sanada en una noche y los protagonistas descubren a los restos de la civilización de la Atlántida y Mu (cágate lorito), ocultos allí y que poseen todas las facultades mentales que la humanidad perdió a lo largo de su historia. (¿Veis cómo es un Campbell puro?).

Una vez entrenados en todas las facultades perdidas, el trio los panchos decide abrirse al mundo, con lo que retornan a la civilización, donde tras mucho discurrir, si no pueden convencer a los adultos, pues convencerán a los niños, por lo que crean una nueva rama de los Boys Scout, cuyo campamento sitúan al pie de la citada montaña, y en donde indoctrinarán a los niños en las grandes facultades mentales.

Personalmente, esa forma de forzar una cosa así, personalmente, me da mucho yuyu, ya que se trata justo de emplear los mismos métodos que el enemigo, que irá apareciendo poco a poco y que será, al fin, vencido, volviendo a las andadas, digo a una sociedad perfecta en la que todos pueden hablar con todos a través de la mente y son capaces de servirse a sí mismos un refresco sin levantarse del sillón.

Por cierto, nos encontramos ante la primera aparición de los Boys Scout en Heinlein, una de sus (tantas) fijaciones… ¿con niños?.

 

Beyond Doubt. Otra vez Mu, pero en este caso se trata de una humorada, presentándonos la historia de las estatuas de la isla de Pascua como el producto de una malograda argucia electoral, mientras que en paralelo se va desgranando un sesudo estudio moderno sobre las mismas que nada tiene que ver con la supuesta realidad.

 

Magic, Inc. Dicen que es una de las obras más originales del autor. Personalmente me parece que no, aunque vosotros mismos lo podréis comprobar, ya que existe versión en español, con el título de Waldo y Magic, Inc., y que recoge las dos obritas del propio título.

Todo comienza con un suministrador de material para la construcción, que sufre la visita de un mafioso ofreciéndole protección contra desastres… mágicos, como que una salamandra le queme el local. El protagonista se deshace de él a puntapiés, pero al día siguiente su local está completamente arrasado a causa de eventos mágicos.

Se dirige entonces a un mago profesional para que deshaga el estropicio, pero este es un poco inútil y no lo consigue. Un amigo le recomienda a una mujer, que esta sí que sí, esta no solo obliga a los demonios y demás seres mágicos a devolver la tienda a su estado original, sino también incluso a que una salamandra se amigue con el propietario del local (no, no me preguntéis la razón; tan kafkiano es para mí como para vosotros).

La historia avanza, ahora el personaje central tiene problemas, pues está a punto de morir en accidentes muy extraños, por lo que su amigo le recomienda a un brujo africano que consigue quitarle el mal de ojo (no se dice en el texto así, pero es lo que tiene).

Y ahora vienen las palabras mayores, con la Cámara de Comercio local preocupada porque hay una empresa de consultoría que está haciéndose con el monopolio de la magia, apoyada por la creación ex profeso de algunas leyes, con el objetivo de subir los precios de forma dramática en cuanto tengan el control, por lo que una representación decide ir al Congreso para detener otra nueva ley pendiente de aprobar, que los convertiría en un monopolio de facto. No obstante, la ley es aprobada sin que puedan hacer nada.

Aquí vemos los conocimientos de Heinlein sobre política y todos los tejemanejes habituales del sector. Personalmente creo que lo borda, aunque esta parte del texto me haya parecido bastante aburrida.

Una vez que han fracasado, descubren que el instigador de todo es un demonio, por lo que deciden descender al Mundo Medio (Half World), buscarlo y forzarlo a que lo anule todo. Por lo tanto, el protagonista, su amigo, la maga y el brujo se enfrentan a Lucifer, y localizan al demonio, que ha infringido sus propias leyes y es condenado por el propio Satán.

Típico en Heinlein, la bruja resulta ser una jovencita de la que el protagonista se enamora, para descubrir con posterioridad que no, que sigue siendo una abuela. Aquí la trama resulta un poco confusa, o al menos me lo ha resultado a mí, pues esta parte entra un poco con calzador y no forma parte del devenir de la historia, quizás para añadir un poco de picante a una historia que no lo necesita. 

Estamos aquí ante la primera novela (porque por longitud casi lo es) en la que se presenta la magia como un elemento normal y corriente, integrado en la sociedad como una tecnología o ciencia más, sin fricciones y sin presentar elementos sobrenaturales. El único punto negativo, a mi ver, es lo larga que es, y que está dividida en dos partes claramente diferenciadas que dan la sensación de estar un poco estirada de más.

 

They. ¿Nunca has pensado que el mundo que te rodea pudiera ser una construcción artificial para mantenerte inmerso en una realidad que no existe? ¿Has visto el Show de Truman? Pues este cuento muy bien puede ser una precuela, incluso con el paralelismo de que la impresión que el protagonista tiene es cierta, pero en este caso son unos extraterrestres los que están construyendo el mundo artificial, y el hombre se da cuenta porque un día tiene que volver a la casa y descubre que, mientras delante llueve, detrás no lo hace. 

Personalmente yo he visto eso mismo sin ser nada extraordinario, y de hecho una vez estuve justo en el borde. Si saba un paso, me encontraba dentro del agua, si me movía, salía de la lluvia. Fue toda una experiencia ver el corte del agua, completamente definido. Por lo tanto, quizás, el efecto que disparó la sospecha del personaje debía haber sido otro ya que ese efecto es harto conocido y completamente natural… o no.

 

And He Built a Crooked House. Heinlein no se corta un pelo con argumentos difíciles de explicar, y este es uno de ellos. Un arquitecto decide construirle a su cliente una casa con forma de la representación en tres dimensiones de un teseracto. En el trayecto a la casa para enseñarla, el arquitecto y el matrimonio comentan el terremoto acontecido durante la noche. La sorpresa es mayúscula cuando llegan y descubren que solo hay visible una habitación, una especie de cubo con la puerta principal.

De todos modos, deciden entrar a ver qué ha pasado. En el interior, la casa está completa, con todas las habitaciones donde deben estar, pero las ventanas dan a lugares extraños o a otras partes de la propia casa, lo que les hace sospechar que durante el terremoto el teseracto colapsó y se plegó en la cuarta dimensión. 

Y mientras están en ello, se produce otro terremoto y a partir de ese momento no consiguen salir, excepto por una ventana que da a un desierto, que resulta ser una zona cercana, y cuando vuelven a donde debía estar la vivienda, descubren que ha desaparecido por completo, y piensan que se debe haber caído en la cuarta dimensión.

El argumento es muy original, y el desarrollo un poco Pulp de más, sobre todo en la actuación de la esposa, quisquillosa, exigente y que se desmaya por cualquier tontería. 

 

We Also Walk Dogs. Originalmente formaba parte de la Historia del Futuro, pero fue retirada porque, para ser sincero, no terminaba de entrar, mayormente por el hecho de que existan habitantes en la mayoría de los planetas del Sistema Solar, cosa que no vuelve a aparecer en ninguna otra de las historias de esa serie.

En contra del cuento anterior, en este, salvo la ricachona que da inicio a la historia, son mujeres perfectamente profesionales y que saben lo que quieren, presentándonos así a un doble Heinlein, que causa esas típicas peleas entre fans, sin darse cuenta de que el autor puso lo que quiso y como quiso en sus obras. 

Servicios Generales puede hacer cualquier cosa por ti, como lo que sirve de presentación a la historia. Pero reciben una llamada del gobierno, que les encarga la preparación de un gran evento intergaláctico que debe ocurrir en la Tierra; no hay problema en realizarlo, salvo que necesitan un generador de gravedad para cambiarla según los diferentes tipos de extraterrestres. 

Han de contactar, por tanto, al mayor experto en gravedad, pero éste no tiene interés alguno en construir una máquina de ese tipo, por lo que tienen que chantajearlo de alguna forma, y la única manera es darle una taza de loza china que se encuentra en el Museo Británico, que tendrán que intercambiar gracias a los poderes naturales y de convicción de una de las directivas femeninas de la empresa. 

Al final todo sale bien.

 

By His Bootstraps. Esta es una de esas novellas que dejan huella. O la entiendes totalmente o no te enteras de nada, pero lo que se dice olvidarla, no la olvidas. Aquí he hecho algo de trampa, porque después de leerla en inglés en este tomo, la he vuelto a leer en español, pues existe versión traducida con el título de Por sus propios medios. 

Nunca mejor escrito, porque se trata de una historia de viaje en el tiempo… en el que todos los protagonistas son la misma persona que va hacia atrás y adelante, recogiéndose a sí mismo y volviéndose a trasladar. Todo un lío que se puede disfrutar si uno sigue el argumento con detalle, o simplemente si se deja llevar y asume que todo es correcto.

La historia fue un bombazo en su momento, aunque no tanto como Heinlein esperaba, mayormente debido a la complejidad argumental.

 

Goldfish Bowl. Este cuento inició una nueva variante dentro del subgénero de las invasiones extraterrestres. Hasta el momento, estas eran de dos tipos: o bien nos masacraban o bien salíamos victoriosos, pero nadie llegó a escribir nada en el que los extraterrestres invasores nos ignoraran por completo porque no fuéramos nada para ellos, igual que nosotros ignoramos a las hormigas.

La historia comienza en un barco militar, acercándose a dos columnas que han aparecido de repente cerca de Hawái. Y no mucho porque a partir de cierta distancia, cualquier máquina deja de funcionar, y las corrientes de agua atraen a los pecios hacia una de ellas y los hace desaparecer sin más.

Por tanto, unos científicos han preparado un batiscafo especial con el que van a introducir a uno de ellos a ver dónde conducen dichas tuberías. Dicho y hecho, tras desaparecer el aparato, el protagonista aparece en una sala vacía, solo con comida y agua, de la que no puede escapar por más que lo intente. Al cabo de unos días aparece otro científico, y los dos irán muriendo sucesivamente sin haber podio resolver el misterio ni comunicarse con sus captores, dejándonos con las mismas incógnitas con las que comenzó la historia y sí unos comentarios sobre extraterrestres tan avanzados y diferentes de nosotros mismos que la intercomunicación sea completamente imposible.

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Y con esto termina el libro. Bueno, hay una nota al final que comenta un error en el texto de Lost Legacy que no se ha podido solucionar por estar mal también en el manuscrito original.

viernes, 19 de mayo de 2023

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (V). Sixth Column (30)

Publicado en español como EL día de pasado mañana, por la Editorial Vértice en 1965, e ignoro si existen ediciones más modernas, pudiéndose encontrar en los canales habituales. En el Virginia Editionaparece en el volumen 30 (de ahí el paréntesis en el título) y cuenta con una introducción de un tal Robert James y el ya mencionado William Patterson.

Escrita en 1940 y creo que publicada en 1949, es una de las primeras obras escritas por Heinlein, y se nota bastante, aunque no es For us, the living. Aquí el autor ya tenía bastante más mili escribiendo literatura. A eso hay que añadir la casi segura influencia de Campbell en el argumento, sobre todo por el tratamiento racial, aunque al parecer H supo reducir un poco la crudeza.

Personalmente ha sido una agradable sorpresa. Ya lo había escuchado en español (leído por la aplicación Voice Dream con una voz bastante buena), pero no me había gustado mucho, no sé si por la traducción o simplemente que no lo estaba leyendo en el momento adecuado. 

Esta segunda vez, con el texto original en inglés, y quizás con el estado anímico adecuado, me ha gustado bastante, teniendo en cuenta, claro está, la época y contexto en el que fue escrita. Y puede que simplemente se deba a eso mismo, ya que en cierta medida me encuentro inmerso dentro de la época en la que vivió el autor pues todo lo que estoy leyendo últimamente es de esa época más o menos, o incluso anterior.

Heinlein todavía no ha evolucionado mucho, y su estilo es bastante pulposo y lleno de todos los tópicos habituales del género, como las explicaciones científicas que, sin ser demasiado barrocas e insertadas sin ton ni son, resultan algo tediosas per se, pero también porque, leyéndolo en la actualidad, sabemos que todo eso son meras tonterías sin pies ni cabeza, aunque en la época de Heinlein lo tuvieran (o no, ya que el propio autor hace comentarios peyorativos sobre esta novela en las introducciones de su Universo Expandido.

Otro de los temas Pulp presentes aquí es esa facilidad con la que se desarrollan en cuatro días los inventos más variopintos y complejos desde el momento en el que uno de los personajes da la idea, a lo que debemos añadir unos cuantos deux ex machina más absolutos. ¿Necesitan algo para continuar? No es problema: o bien la idea del momento también permite el desarrollo del nuevo invento, o bien resulta como efecto secundario de otro ya realizado. Vuelo, transmutación, comunicación instantánea, … todo es posible y de desarrollo más que inmediato.

Lo que sí es de agradecer es la ausencia del componente parapsicológico presente en otras obras de la misma época, sobre todo en algunos cuentos contemporáneos, como por ejemplo Lost Legacy, que veremos en la siguiente entrega. 

Otro tema Pulp es el racismo, rabioso, aunque hay que agradecerle el hecho de que no se trata de odio de los blancos hacia los asiáticos, sino también al revés, como se verá.

Y finalmente el tema femenino, completamente ausente en esta novela más allá de alguna fémina, casi, casi, destinada a ser salvada por el héroe de turno.

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Atentos a los destripes. Como siempre.

La historia comienza con un militar paseándose de visita por una base militar estadounidense secreta en la que encuentra a todos muertos de forma instantánea, colapsados sobre sus puestos de trabajo, con solo tres o cuatro supervivientes. Y fuera de la base, los asiáticos, que los acaban de invadir y están realizando matanzas indiscriminadas, sojuzgando a la raza inferior que son los americanos (y de ahí lo del racismo en ambos sentidos).

Rápidamente, y esto sí que es una característica de las obras de Heinlein, el visitante toma el control de la situación, reúne a los supervivientes, aclaran lo ocurrido y se organizan para reconquistar su país lo antes posible.

Y dado que los muertos de la base lo han sido a causa de unas pruebas fallidas mientras investigaban una nueva teoría de los estados y funcionalidades de la materia (inventada y creída por el propio Campbell y que forzó a Heinlein a introducir aquí como descubrimiento central), y parece ser que funciona, aunque no de la forma esperada, una rápida tormenta de ideas determina cómo seguir investigando esos fenómenos para facilitar la reconquista, y también cómo realizarla.

Aunque la cosa se presenta bastante oscura e imposible, al final se les enciende la bombilla. El único tipo de libertad que asiáticos les están permitiendo es la religiosa. Todo lo demás se encuentra completamente controlado, con la necesidad de permisos hasta para poder salir de casa e ir de un lado a otro, así que intentarán crear una religión, expandirla por el país y luego retomarlo desde esos centros.

Aquí entra una de las coincidencias típicas de estos argumentos, y es que en la base se encuentra viviendo un hobo, un sintecho por voluntad propia que puede salir e investigar, gracias a sus habilidades y amistades conseguidas durante sus vagabundeos. O desde otro punto de vista: ¿Qué pinta un vagabundo en una base militar secreta? Respuesta: es imprescindible para el desarrollo de la acción.

Igual que es imprescindible el principal efecto del invento que da pie a la novela: una especie de radiación que mata a las personas según su raza. La idea pata ganar es, pues, matar a todos los asiáticos a partir de los centros religiosos.

Por otro lado, la novela también peca de cierta inocencia, como cuando el militar de mayor grado se ve completamente superado por las circunstancias y no puede dar abasto a todos sus deberes, y cómo busca ayuda, viendo el cielo abierto cuando le dicen que tiene que rodearse de ayudantes y delegar. Quizás para la época no fuera algo obvio, pero hoy en día lo es.

Bueno, la cosa es que el país termina completamente plagado de templos religiosos en los que los asiáticos no pueden entrar. Ojo, no es que no les dejen entrar, es que el dios del templo se lo impide físicamente, y caen muertos si lo hacen, gracias al rayo que han inventado.

Y como no podía ser de otra forma, los buenos ganan, los malos son expulsados o matados, con la típica pelea de testosterona entre el Príncipe que está gobernando los Estados Unidos y el jefe de la revolución de por medio, demostración fehaciente de la superioridad de la raza blanca sobre todas las demás, etc.

Ya he dicho que el libro hay que leerlo con conciencia de cuando fue escrito, y si se tiene eso en cuenta, es muy disfrutable.

 

sábado, 13 de mayo de 2023

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (IV). For us, the living (4)

Volumen número cuatro en la colección del VE. Si bien es cierto que el cuento de Life-Line fue su primera publicación, la novela que nos ocupa fue su primer escrito con miras a ser vendido. La única virtud de esta obra es su brevedad, por decirlo claro y en pocas palabras, ya que es un truño de mucho cuidado, infumable, lento, descriptivo y con apenas acción, y la poca que hay termina siendo un mero vehículo para construir un panfleto carente de todo sentido.

No obstante, Heinlein se basó en los contenidos de este libro para ir construyendo, al menos, sus primeros relatos, ya que retoma personajes y hechos, así como ideas, para sus próximas creaciones. Existe un análisis bastante profundo en internet, y que describe mucho mejor que yo la obra y su contexto, así que yo me extenderé solo en mis apreciaciones personales y poco más.

En otros lados se ha comentado que esta es la obra seminal de Heinlein, y que resume por completo toda su ideología y pensamiento, pero no es cierto ni de lejos. Si bien es verdad que algunos cuentos posteriores beben de aquí, y que el devenir histórico de su Historia del Futuro tiene ciertos paralelismos, la toma de ideas acaba bien pronto y Heinlein se olvida por completo de este libro y, de hecho, una vez tuvo amplia experiencia en escribir, decidió destruirla y quemó todas las copias que pudo encontrar, pero un fan consiguió rescatar una de ellas y es gracias a eso que hoy en día podemos disfrutar (obsérvese la cursiva) esta gran obra (de nuevo en cursiva).

El libro comienza con Jerry cayendo por un barranco a causa de un accidente de tráfico y golpeándose contra unas rocas en una playa. Despierta en un extraño diván junto a una joven que lo está cuidando, para rápidamente descubrir que ha realizado, al estilo de Bellami, un viaje en el tiempo y ahora está en el año 2086. Y lo primero que hace la chica, Diane, una vez que ha entablado conversación con Jerry, es desnudarse. Heinlein hasta la sepultura.

Y con la excusa de la chica explicándole toda la historia que se ha perdido, comienza el baile del rollo patatero, contando la evolución social e histórica desde su muerte en los años 40 hasta la actualidad.

Cuando Diane ya no puede explicarle más, recurre a una especie de visor que podríamos decir es un proto-ordenador junto a un proto-internet, y cuando esto es insuficiente para continuar con el pestiño la instrucción de su pupilo, páginas tras página, la chica llama a un conocido suyo que es historiador. Y más rollo.

Cansino no, lo siguiente. 

Pero resulta que no hemos empezado todavía. Esto es la introducción, el calentamiento de motores. 

La chica es bailarina, y actúa desde casa. Se enamoran (¿podría la historia avanzar de otro modo?), y algunas conversaciones resultan bastante interesantes (y típicas de Heinlein), como la que mantienen los dos con relación al matrimonio, lo absurdo del modelo de la época de Heinlein y lo guay que es en el siglo XXI. Risas garantizadas, porque Diane no es capaz de entender a Jeff y viceversa. 

Resulta que la chica tiene que realizar un baile con un compañero, que encima fue un ex, cosa que no le gusta mucho a nuestro Jeff, pero cede. Y en medio de la actuación, no se puede contener y le suelta un puñetazo al bailarín porque, bueno, porque estaban realizando el acto sexual, simulado, claro, pero es algo intolerable para la mente de nuestro protagonista. Y se lía parda.

Bueno no, el agredido da parte del acto de violencia atávica, se presenta la policía y se lo lleva detenido. En cursiva porque todo se hace con buenas palabras y mejores acciones. Al día siguiente, en el juicio, es condenado a reeducación y recluido en una clínica.

Parece que sí, que ya entramos en el tema. Pues no, todo con cursivas, porque para sorpresa de Jeff, la cárcel parece un hotel, la reeducación es… bueno, la reeducación digamos que es hablar con gente. Con una psicóloga que también le hace tilín.

Bueno, hablar, lo que se dice hablar, así en general, no, sino que se trata de la excusa perfecta de Heinlein para presentar un nuevo modelo económico mundial, creado desde cero, soporíferamente contado. ¡Joder, y tanto! ¡Hasta ecuaciones tiene! ¡Y ejercicios, que aparecen en un capítulo extra al final del libro! Más de cincuenta páginas de rollo infumable.

A ver, pensad en la cosa más soporífera que os hayáis podido encontrar en negro sobre blanco, en una clase, en una charla, en un vídeo, donde queráis. Duplicad el grado de rollo, de pesadez, de infumabilidad. ¡Qué digo duplicad! Centuplicad. Bueno, pues lo que estéis pensando resultará ameno y entretenido, divertido y chispeante comparado con esas páginas.

Y ahora viene lo bueno: ¿qué putos cojones tendrá que ver estudiar economía en modo hardcore para solucionar un problema de celos atávicos? ¿Me lo puede explicar alguien? Porque yo no lo entiendo. La única posibilidad es la de socarrarle el cerebro a Jeff (y de paso al lector) lo suficiente como para que ya no pueda pensar. ¡Lobotomía por estudio!

Bueno, tras esas conversaciones, resulta que Jeff está curado y bien curado. Tanto que lo primero que hace es meterse en la cama con la psicóloga y Diane. Y luego, hacerse piloto de cohetes y subirse a un cohete para intentar dar la vuelta a la luna, terminando esta entretenidísima novela.

Amén.

domingo, 7 de mayo de 2023

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (III). Requiem (46)

 Requiem es el volumen 46 de la colección, y aunque al principio pensé que recogía un batiburrillo de cosas dispersas, no es así, sino que se trata de un libro publicado en 1992 por la editorial Tor y recopilado por un tal Yoji Kondo, que lo conocerá su madre, pero yo no.

Recoge unos pocos cuentos de Heinlein, teóricamente no publicados con anterioridad, lo que no es cierto porque el propio Requiem, que es el primer cuento recogido, ha aparecido varias veces en varios lugares, ya que hablamos del relato en el que Delos Harriman, ya anciano, consigue viajar a la Luna, formando parte de la Historia del Futuro. 

Según la introducción del libro, los demás relatos fueron escritos por Heinlein con la intención de crear un libro de cuentos para preadolescentes, pero no pudo completarlo porque se murió antes.

Personalmente dudo de ello, puesto que, como veréis, los cuentos no son precisamente para gente muy joven.

Hagamos también un aviso para navegantes: lo que cuente a partir de ahora puede contener spoilers, y lo más seguro es que los tenga, así que estáis avisados.

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Tenderfoot in Space cuenta la historia de Charlie y su perro Nixie, que por cierto mantiene el nombre del primer perro que Heinlein tuvo mientras vivía con sus padres y que murió, al parecer, atropellado por uno de los pocos coches que existían en la época.

Los padres de Charlie van a emigrar a Venus, el Venus anterior a las sondas espaciales y en el que se suponía existían grandes mares y terrenos llenos de exuberante vegetación, por lo que el cuento debe ser bastante antiguo y, aunque no lo he encontrado publicado en español, el argumento me suena un montón.

Charlie y su perro son reconocidos por un policía, que los obliga a volver a casa, de donde se habían escapado porque Charlie no quiere abandonar a su perro, ya que el gasto de embarcarlo en la nave espacial es excesivo, pero al final entra en razón y reconoce a sus padres que tienen razón, pero que aun así, si el perro no va, él se queda.

Finalmente llegan a un acuerdo, y Nixie viajará en una especie de hibernación con la que envían a los animales de granja y que muchas veces los hace llegar cadáveres. Pero esta vez la suerte está con el protagonista y el perro no muere.

Lo primero que hace Charlie es asistir a los Boys Scouts venusianos, y ser aceptado, él y su perro, como tales. Al cabo de unos días, inician una excursión que los llevará por los campos del planeta. Charlie, su amigo y Nixie deciden desviarse a la plantación del amigo, pero las cosas no salen muy bien y es el perro quien ha de solucionar el problema, encontrando a la gente adulta cuando un animal nativo de Venus está a punto de acabar con ellos.

La historia no tiene nada de extraordinario, y es previsible desde el momento en el que sabemos que el perro no puede ir, pero que irá y por tanto terminará salvando la situación.

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El siguiente relato es Destination Moon, y es la versión de la película del mismo título de los años cuarenta, en la que Heinlein tuvo bastante participación. Aunque sin haberla visto, el final del filme debe ser diferente, pues aquí muere hasta el apuntador. Y no os preocupéis, que el Virginia Edition tiene un tomo dedicado casi exclusivamente a esta película, así que más tarde o más temprano, lo veréis analizado aquí.

La historia comienza con que les han negado el permiso para realizar la prueba de encendido de la nave espacial, por lo que deciden jugárselo el todo por el todo y despegar en secreto, porque no hay más dinero disponible y cualquier retraso cancelará el proyecto.

Dicho y hecho, despegan en completo secreto (más o menos, porque al final casi los pillan), y comienzan los problemas de todo tipo en el viaje, hasta el punto de que tienen que decidir si alunizar con el riesgo de no poder volver o simplemente circunnavegar la Luna. Evidentemente, elegirán el alunizaje y luego, como no era previsible, no pueden volver.

La historia contiene un par de heinleniadas típicas de este autor. En la primera, el alunizaje es algo que deben realizar sí o sí para evitar la tercera guerra mundial, con una justificación que no es que esté traída por los pelos, es que se trata de algo completamente implausible hasta el punto de la risa. Los americanos (USA, claro, blancos y rubios) deben ser los primeros en poner el pie en la Luna porque sí, porque ellos lo valen. 

La segunda es un tanto más curiosa, aunque tampoco sorprendente en exceso. Como han de despegar deprisa y corriendo, los astronautas son elegidos casi a dedo, y cuando uno de ellos falla porque lo tienen que ingresar por apendicitis, otro se ofrece voluntario y cuando están decidiendo si alunizar o no, descubren que el añadido de última hora no está soltero y cuatro hijos lo esperan en la Tierra, así que el capitán decide que tienen que volver sí o sí, pues no van a dejar la posibilidad de una viuda y cuatro huérfanos. No obstante, al final, y gracias a la insistencia del citado, deciden alunizar, con el triste final, descrito indirectamente gracias a la cita final.

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The Witch Daughters es un poema que, para ser sincero, no he entendido.

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Los dos siguientes relatos son un juvenil, y parece que protagonizado por la misma chica o, al menos, en ambos quien narra es una adolescente. The Bulletin Board es una pizarra de corcho situada en el instituto, con la idea de que los alumnos se dejen mensajes unos a otros. La protagonista se da cuenta que otra alumna, de origen francés, está enviándoselos a sí misma porque nadie lo hace, y ella no puede ser menos. Pero otra de las alumnas también se da cuenta, y decide gastarle una broma pesada, citándola en medio de ningún lado con la excusa de que ha sido invitada al cumpleaños de uno de los chicos con más éxito del instituto.

Pero la protagonista se da cuenta de ello y decide deshacer el entuerto, y prepara una fiesta sorpresa la francesa, que por cierto también es su cumpleaños, y resulta todo un éxito y queda integrada por completo dentro del instituto.

La historia no tiene mucho más.

Y finalmente, Poor Daddy se puede englobar en otra de esas heinleniadas citadas más arriba, además, con bomba de profundidad incluida. De nuevo estamos leyendo desde el punto de vista de una chica, y en este caso nos cuenta cómo su padre es el típico padre gandulazo que no hace nada, y la madre, aparte de manitas, se ocupa de todo, y más cuando se han cambiado a una casa nueva, que será nueva cuando su madre lo haya reformado y arreglado todo, mientras su padre está tocándose los huevos como si no hubiera un mañana.

Una vez salidos del embrollo doméstico, la madre se encuentra sin nada que hacer, así que decide aprender a patinar junto a su hija, la narradora. Y dicho y hecho, no solo aprende, sino que comienza a participar en concursos de baile sobre hielo locales. Y un día el marido condesciende y decide ir a verla bailar, y poco menos se desata, con buenas palabras, eso sí, el caos. “El tango solo se debería poder bailar con el marido de una”, viene a comentar el corrido padre. 

A ver, en ningún momento se nombra la infidelidad, y de hecho ni se deja entrever, aunque sí los celos bien llevados. Pues bien, el marido decide irse a pescar tres meses, y cuando vuelve, pide bailar sobre hielo con su esposa y la niña, que de tonta no tiene ni un pelo, se cosca rápidamente del asunto del viaje de su padre, y lo chantajea (en el buen sentido).

La historia es muy bonita porque asistimos de forma muy calmada a una serie de escenas que podrían haber terminado muy mal y, supongo que, a modo de educación, Heinlein quiere mostrárnoslas y enseñarnos cómo debemos actuar.

A eso hay que añadir que se evidencia una buena influencia de Virginia, que sabía patinar bastante.

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Lo siguiente que aparece en el libro son tres charlas (speeches en shakespeareano) que Heinlein dio en las convenciones de Denver en 1941, Seattle en 1961 y en Kansas City, su ciudad natal, en 1976, como huésped de honor en las tres, que creo ha sido el único en ser nombrado tres veces huésped de honor. Las dos primeras están recogidas a partir del documento que el propio Heinlein redactó para ellas, pero la tercera (y menos importante), fue improvisada y está mecanografiada a partir de una grabación de audio mientras el autor improvisa y ciertamente no tiene mayor enjundia que hacer reír y divertir a su audiencia (y que por cierto, carece de todo interés en la actualidad).

Las otras dos ya son harina de otro costal. En la primera, y haciendo abstracción de cuando habla de la Semántica General de Alfred Korzybski, idea que se encontraba de moda en los años cuarenta y que como todas esas cosas terminó en nada pero que Heinlein apoyó en su momento, es una charla muy interesante porque explica al público que ni los orientales ni los rusos son malos per se, ya que ellos viven en su mejor mundo posible, y que la gente normal no quiere líos ni guerras, vivan donde vivan. El problema principal son los dirigentes y sus ideologías. Además, para hacer hincapié en el tema, explica que desde el punto de vista de un ruso, los malos somos los occidentales.

También trata otros temas, como que no cree que vaya a ocurrir un Armagedón nuclear por el mimo motivo que antes: la gente es, por defecto, buena. También toca el tema de la ciencia como el medio definitivo para mejorar en todos los aspectos, y aquí es donde se equivoca, pues vaticina para dentro de muy pocos años la cura para el cáncer y otras soluciones médicas que obviamente no han ocurrido. Aparte, recomienda una serie de libros, algunos de ellos bastante hardcore incluso para esa época.

Y es en la segunda, veinte años más tarde, donde retoma el punto de la anterior, recopilando y haciendo contrición de sus errores, y retomando el tema en algunos aspectos, aunque personalmente creo que de forma bastante más pobre. Podríamos decir que Heinlein, o esa es la impresión que da, se encuentra algo más desanimado.

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Y con esto terminan los textos del autor, o casi. Todo lo que queda del libro, unos dos tercios, son textos de terceros. El siguiente grupo de textos lo forman los comentarios que hicieron Tom Clancy, L. Sprague de Camp, Jerry Pournelle, Charles Sheffield y un tal Jon McBride justo antes de comenzar un debate sobre el futuro del espacio como conmemoración a la medalla por Distinguisehd Public Service que la NASA le concedió a Heinlien de forma póstuma. En ese evento, Virginia leyó el This I Believe, unas palabras muy emotivas del propio Heinlein a modo de colofón de su vida. También hay dos comentarios de dos invitados especiales al evento, Catherine Sprague de Camp (la esposa del escritor) y otro tal Testu Yano, que no sé quién es ni qué hizo de relevante para no ser recordado en la actualidad.

Nada reseñable aquí, tan solo los típicos comentarios de este tipo de eventos.

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La tercera parte recoge un montón de tributos de otros escritores y, como siempre, de muy variado interés. Está el que simplemente dice unas palabras bonitas, el que aprovecha para republicar cualquier cosa relativamente relacionada con el tema, y el que realmente se nota que fue amigo y valoró a Heinlein.

Los tributarios, por orden de aparición, son: Poul Anderson, Jim Baen (el único editor que aparece), Greg Bear, J. Hartley Bowen Jr. (le falta un III o algo así para completar el nombre pijo), Arthur C. Clarke (que aprovecha para recordar su discusión con Heinlein acerca de la SDI), Gordon R. Dickinson, Joe Haldeman, Larry Niven (que yo creo que la caga, y no poco, con su “historia alternativa” escrita como homenaje a H.), Spider Robinson (luego más sobre este), Harry Turtledove, Jack Williamson, y Yoji Kondo y Charles Sheffield.

El texto más importante e interesante de todo este bloque es el de Spider Robinson con el título de Rah rah, R.A.H.!, y que se puede encontrar aquí casi entero, y que desmonta muchos de los mitos sobre Heinlein. Personalmente creo que acierta, y no poco, aunque, como siempre, no todo es blanco y negro.

Es de resaltar la falta de Asimov, que sobreviviría cuatro años a Heinlein. Ignoro si publicó algo en su revista y por motivos de derechos no se pudo publicar aquí.

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La cuarta parte contiene panegíricos similares, pero ahora de amigos y conocidos del autor: Admiral Rand Fisher, Captain Chris Christopher, Perry Office Stacie Hanes, Alerta Jackson, Herbert Gilliad y Amy Baxter.

Nada reseñable aquí.

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El tomo finaliza con una guía sobre el Virgina Edition, listando el contenido de los 46 volúmenes y otro más con el listado alfabético de todo lo publicado y recogido, con las fechas de posible composición (si se conocen) y primera publicación.

Ciertamente ha sido una lectura mucho más entretenida de lo que esperaba, pues pensé que me iba a aburrir mucho más de lo que he hecho. 


 

viernes, 28 de abril de 2023

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (II). La preparación

 Ya he dicho que se trata de cuarenta y seis volúmenes, todos ellos encuadernados en piel marrón, de diferente número de páginas cada uno, pero mismo tamaño y tipo de fuente, así como de estilo interior. Cada tapa, título y autor aparte, dibuja un anagrama, que es diferente para cada tomo. La obra viene desordenada respecto a las fechas de publicación, aunque parece que en primer lugar aparecen la mayoría de juveniles, seguido de las novelas más largas y finalmente las de no ficción. Asimismo, aparte de las recopilaciones oficiales de cuentos, a saber, la Historia del futuro y el Universo Expandido, tenemos dos tomos más, estos recogidos de forma cronológica, con los títulos de Creating a Genre y New Worlds. Hay otros volúmenes que todavía ignoro qué contienen, pues no les he quitado el plástico que los envuelve, aunque por el título son novelas (que sí, que lo he mirado en interné y son novelas o no ficción). 

Aparte de los libros, trae dos posters de calidad cuestionable, un tríptico de publicidad y un libretito con algunas citas de Heinlein, como la de TANSTFAAL.

El listado de los títulos de los volúmenes es:

 

1              I Will Fear No Evil

2              Time Enough for Love

3              Starship Troopers

4              For Us, the Living: A Comedy of Customs

5              The Door Into Summer

6              Double Star

7              Beyond This Horizon

8              Stranger in a Strange Land

9              How to Be a Politician

10           Rocket Ship Galileo

11           Space Cadet

12           Red Planet

13           Farmer in the Sky

14           Between Planets

15           The Rolling Stones

16           Starman Jones

17           The Star Beast

18           Tunnel in the Sky

19           Time for the Stars

20           Citizen of the Galaxy

21           Have Space Suit - Will Travel

22           The Future History of Robert Heinlein: Volume I

23           The Future History of Robert Heinlein: Volume II

24           Friday

25           The Number of the Beast

26           Job: A Comedy of Justice

27           The Cat Who Walks Through Walls

28           To Sail Beyond the Sunset

29           Podkayne of Mars

30           Sixth Column

31           Expanded Universe

32           Creating a Genre

33           The Moon is a Harsh Mistress

34           New Worlds to Conquer

35           Glory Road

36           The Puppet Masters

37           The Nonfiction of Robert Heinlein: Volume I

38           The Nonfiction of Robert Heinlein: Volume II

39           The Heinlein Letters: Volume I (Campbell)

40           The Heinlein Letters: Volume II

41           The Heinlein Letters: Volume III

42           Farnham's Freehold

43           Tramp Royale

44           Screen Writing of Robert A. Heinlein: Volume I

45           Screen Writing of Robert A. Heinlein: Volume II

46           Requiem

 

Se pueden observar algunos tomos de no ficción, como los que llevan dicho título y los de las cartas. Estos volúmenes vienen ordenados cronológicamente. Como detalle curioso, el primer tomo de las cartas está dedicado exclusivamente a la correspondencia con Campbell, incluyendo respuestas allí donde ha sido posible obtenerlas (algo no muy habitual en este tipo de recopilaciones), y podemos leer, por ejemplo, la carta que lo inició todo, la que Heinlein le envió a Campbell cuando envió su cuento La línea de la vida.

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Con tanto libro, yo necesitaba algún tipo de plan maestro para irlo leyendo todo. Como me conozco lo suficiente, leer un volumen de cartas de un tirón es tarea imposible para mi, así que pensé que debía tomar algunos volúmenes poco a poco. Es cierto que algunos poseedores de la colección han decidido leerla de principio a fin conforme la numeración publicada, como este, que al parecer o bien se cansó de leer, o bien de escribir reseñas tan largas.

Mi caso es diferente. Si a mi TOC descrito en la sección (entrada) anterior, añadimos mi necesidad de empezar por el principio, como le pasa a Asimov con su divulgación, nos podemos encontrar con el plan maestro de amplias proporciones que voy a describir aquí.

Lo primero que tenía que hacer es leer la biografía de Heinlein, y qué mejor y más completa que la de Patterson, que por cierto es el comentarista del Virginia Edition, pues cada libro, aparte de la restauración al original (dicen que Podkayne of Mars cambia como de la noche al día y se vuelve mucho más interesante –ya le tocará), contiene una serie comentarios e introducciones repartidas entre la propia Virginia (la viuda de Heinlein) y el citado.

Pero una piedra no hace camino, así que también quería otras obras situadas fuera de la versión oficialpolíticamente correcta, así que busqué y encontré incluso un libro que ya había leído y no recordaba haberlo hecho.

Por lo tanto, mi base lectora y mi guía para avanzar en la lectura de Heinlein al completo, se basa en los siguientes tres libros, dos de los cuales todavía se pueden encontrar fácilmente, y el tercero, también, pero en canales alternativos:

 

•      Patterson - Heinlein. In Dialogue with His Century (2 volúmenes)

•      Farah Mendelsohn - The Pleasant Profession of Robert A. Heinlein

•      J. Daniel Gifford - Robert A. Heinlein: A Readers Companion

 

El último es una mera guía de lectura, que a su vez recoge varios listados, ordenados de varias formas, sobre la obra y vida de Heinlein. Aparte de eso, comenta todas y cada una de las obras del autor. El libro fue escrito antes de que se publicara el Virginia Edition, así que puede contener información errónea, incompleta, diferente o incluso sin viciar por la versión oficialmente aceptads.

Existen más libros, que no voy a leer, porque si no, en lugar de centrarme en la obra de Heinlein, me centraría en su vida. El listado siguiente está sacado de aquí:

 

·      2019 – The Pleasant Profession of Robert A. Heinlein by Farah Mendlesohn (477 pages)

·      2018 – Astounding: John W. Campbell, Isaac Asimov, Robert A. Heinlein, L. Ron Hubbard, and the Golden Age of Science Fiction by Alec Nevala-Lee (532 pages)

·      2014 – Robert A. Heinlein: In Dialogue with His Century: Volume 2: The Man Who Learned Better (1948-1988) by William Patterson, Jr. (672 pages)

·      2014 – The Heritage of Heinlein: A Critical Reading of the Fiction by Thomas D. Clareson and Joe Sanders (232 pages)

·      2010 – Robert A. Heinlein: In Dialogue with His Century: Volume 1: Learning Curve (1907-1948) by William Patterson, Jr. (624 pages)

·      2006 – Heinlein’s Children by Joseph T. Major (457 pages)

·      2001 – The Martian Named Smith: Critical Perspectives on Robert A. Heinlein’s Stranger in a Strange Land by William H. Patterson (193 pages)

·      2000 – Robert A. Heinlein: A Reader’s Companion by James Gifford

·      1999 – The Robert A. Heinlein Interview and Other Heileiniana by J. Neil Schulman

·      1989 – A Guide Through the Worlds of Robert A. Heinlein by J. Lincoln Thorner (54 pages)

·      1989 – The World Beyond the Hill: Science Fiction and the Quest for Transcendence by Alexei and Cory Panshin

·      1987 – Robert A. Heinlein by Leon Stover

·      1980 – Robert A. Heinlein: America as Science Fiction by H. Bruce Franklin (209 pages)

·      1980 – SF in Dimension: A Book of Explorations by Alexei and Cory Panshin (414 pages)

·      1978 – Robert A. Heinlein (Writers of the 21st Century) by Joseph D. Orlander and Martin H. Greenberg

·      1968 – Heinlein in Dimension by Alexei Panshin

 

He de comentar que he leído el de Alec Nevala-Lee y es muy bueno, pero al no estar completamente centrado en el autor que nos ocupa, no voy a releerlo. Otra de las cosas que se comentan en el de Farah, es que algunos de estos libros resultan ser bastante parciales y críticos con Heinlein, ocultando obras de este para resaltar las facetas que a los autores les interesan, generalmente negativas.

Y nos queda el tomo 46 de la colección, que no tiene mucha coherencia con los demás, pues recoge una recopilación póstuma con algunos relatos y una buena colección de panegíricos y comentarios de otros autores y gente más o menos famosa que conoció al autor, y es el volumen que estoy leyendo en la actualidad, aparte de los tres de referencia citados más arriba.

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Ya para terminar esta sección, como se habrá supuesto por el desarrollo de esta, mi idea es ir leyendo la biografía de Heinlein de Patterson, complementándola con los otros dos libros, y a su vez ir recorriendo los tomos recopilatorios en un orden más o menos cronológico, para lo cual me he construido la siguiente tabla:

 

Título

Año inicia

No ficción I

1923

Correspondencia II

1923

Correspondencia I

1939

Creating a Genre (Ficción)

1939

Screen Writings I

1940

New Worlds (Ficción)

1942

Screen Writings II

1952

Correspondencia III

1960

No ficción II

1973

 

Es decir, cuando en la biografía llegue al año 1923, empezaré a leer los tomos de No ficción I, y el segundo de la correspondencia, e iré avanzando más o menos de forma cronológica. 

Quedan pendientes la recopilación de la Historia del futuro y el Universo Expandido, que leeré como si fueran un solo libro cuando más o menos llegue al ecuador de la fecha de los cuentos publicados.

Evidentemente, esto es una guía no obligatoria, y ya veremos cómo sale. 

Finalmente quiero comentar que falta una novela del autor que se publicó bastante después que el Virginia en 2012, y es The pursuit of the Pankera, publicado en 2020 como un fix-up de Tiempo para amar, o más bien como una versión alternativa pero que, con un poco de maña, juntando ambos libros, nos queda una versión (muy) extendida de una sola novela.


 

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (VIII): Expanded Universe (31)

Este es el libro más infumable de los publicados por el autor en vida. Incluso podríamos decir que lo es de toda la producción literaria de ...