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viernes, 27 de agosto de 2021

El Sol, por P. A. Secchi S. J. 1879

 Este es uno de esos libros que uno se encuentra en cuando va podando librerías, le resulta curioso, no se lo venden nada caro, y decide comprarlo para luego dejarlo olvidado en cualquier rincón de la estantería.

Así ha estado esta obra, publicada en 1879 y comprada hace al menos veinte años no recuerdo dónde, pero seguro que barata en algún puesto callejero.

Yo conocía al Padre Secchi de mis lecturas de Asimov, y sabía —sé—, que fue un astrónomo italiano bastante famoso, orientado a la investigación planetológica ya que de hecho aparece varias veces tanto en las obras de divulgación astronómica de Asimov, como en otras revistas estilo Investigación y ciencia

La obra fue publicada originalmente en Francia en 1875 y traducida al español en 1879, y cubre todo lo que se sabía en la época sobre el Sol, añadiendo en esta segunda edición algunos avances de última hora.

Son dos tomos, de 400 y 500 páginas respectivamente, tamaño más o menos cuartilla, tapa dura y que ha resistido bastante bien el paso del tiempo, al menos los libros que tengo yo, sin apenas manchas de óxido.

Es de muy fácil lectura, salvando las distancias de más de ciento treinta años, sin mucha figura retórica al uso, aunque hay pasajes bastante farragosos debido a las descripciones de aparatos y experimentos que resultan poco menos que incomprensibles.

Lo interesante del libro es cómo recoge lo que se sabía sobre el Sol en la época de la escritura, y cómo se las ingeniaban para llegar a conclusiones con tan poca (y tan difícil de conseguir) información.

El autor clava la descripción de las manchas solares, las protuberancias e incluso se acierta bastante con la medición de la rotación y del hecho de que dependiendo de la latitud, ésta es más rápida o más lenta.

Bueno, he de reconocer que hay demasiado sobre eso. Varias tablas recogiendo tamaños, formas y variaciones, amplias descripciones intentando llegar a una coherencia que realmente no existe, y una explicación final acertada pero de la que el propio autor afirma desconocer por qué se generan.

Otro acierto es la distancia de la Tierra al Sol, y no recuerdo haber leído nada sobre su masa.

Nos encontramos también en plena explosión de la espectroscopia de masas, rayas de elementos y demás, y aquí se nota que no es el fuerte del autor, aparte de que se equivoca en analizar los espectros del Sol, tanto los de absorción como los otros, poniendo elementos que no existen y dejándose otros como el helio… Posiblemente sin tener en cuenta que parte de las mediciones serían de elementos situados en nuestra propia atmósfera, sin descontarlos o ni siquiera nombrar la posibilidad de la contaminación atmosférica.

Sin embargo, en el segundo volumen, puede que escrito unos meses después, acierta en detectar helio, nombre dado al elemento desconocido en la Tierra pero presente en el Sol, pues hasta donde sé fue detectado por primera vez ahí. Y al final del libro comenta sobre los espectros de otras estrellas, pero sin indicar su composición aunque sí hablando del corrimiento hacia el rojo y la sorpresa de que al parecer todas las estrellas se están alejando de la nuestra… para terminar diciendo que es absurdo que nuestro Sol fuera el centro del universo, pero sin indagar más en la posibilidad de la expansión del universo.

Es a partir de la detección del helio, elemento que Secchi nombra como desconocido, cuando el libro entra de lleno en una serie de errores, como atribuyendo, tras una serie bastante laboriosa de cálculos, una temperatura de más de cinco millones de grados a la superficie del Sol (cuando la realidad es de unos 5500 grados centígrados).

Otro error es la explicación sobre la generación de calor y radiación, que la basa en la contracción gravitatoria y pasa de lado el problema de la presión.

Ojo, no estamos criticando al autor, ni mucho menos. Es lo que había y lo que se sabía en la época, desconociendo la posibilidad de la energía nuclear, que ni siquiera se había empezado a barruntar.

Ya para terminar, decir que el primer volumen contiene al final reproducciones fotográficas del Sol (una de ellas con una serie de puntos de color rojo, quizás pintados a mano), y el segundo trae varios insertos de reproducciones de espectros. Ambas cosas deberían ser carísimas de producir en la época.

jueves, 30 de octubre de 2014

(105) La Estrella del Sur, Jules Verne

Esta novela no es de propiamente de Verne, más bien fue reescrita por él en base a un texto original de André Laurie, que es un escritor con el que colaboró varias veces. Este hecho se nota bastante en el texto, ya que el desarrollo de la obra es mucho más dinámico que las originales del autor, hay muchas menos descripciones técnicas y el texto fluye bastante más.
Fue publicada entre el 1 de enero y el 15 de diciembre de 1884 en entregas y en formato libro el 6 de noviembre del mismo año. Para un resumen del argumento, os remito a la Wikipedia. La edición leída es la de Sáenz de Jubera en dos cuadernillos, primera edición, encuadernada en el volumen 6 de las Obras Completas encuadernadas por Calleja.

Otro enlace más interesante sobre la novela, en la que se explica todo lo que yo podría hacer aquí.

domingo, 20 de julio de 2014

El don, Mai Jia

Otra chinada sin mucho interés. Supongo que en el país de origen la forma de tratar el género debe ser atractiva, pero sólo en su país.
El libro comienza bastante bien, resulta entretenido y piensas que promete, pero a la mitad más o menos del mismo, la historia se tuerce.
Se narra la historia de un genio capaz de interpretar los sueños (eso solo pasa en China) y matemático de pro que es enviado a trabajar como criptógrafo y termina descifrando el código japonés Púrpura y luego el Negro, del que no he oído hablar.
Pero lo malo del libro es que a la mitad está ya todo contado. El resto no es más que una paja mental del autor haciéndose pasar por el biógrafo, con un final que presenta el contenido de la famosa libreta… que no es más que una serie de chorradas estilo diario íntimo y poco más.

Ciertamente tiempo perdido.

sábado, 19 de octubre de 2013

La infancia recuperada, Fernando Savater

Poco agradable tengo que decir de este libro. En primer lugar, su pedantería. Hablamos de párrafos de más de una y dos páginas, llenos de florituras demasiado florales a mi parecer, y eso sin contar la increíblemente pesada y densa introducción, que merece elogio aparte. 

Entiendo que este señor es filósofo, pero lo que no entiendo es la pervivencia de este libro, porque es un truño allá donde los haya. Como ya he comentado, es denso, pesado, lleno de grandilocuentes metáforas y otros tropos que, ciertamente, a mi modo de ver, sobran del todo.

De hecho se puede contar lo mismo sin tanto bombo y platillo, y lo que quizá sea un libro solo al alcance de unos pocos -a mi se me escapa como el 80% de la metafórica trópica, podría haber tenido, incluso, mayor alcance.

Desde luego que el autor, de crío, no sería capaz de tanto bomborrio y platillorrio, tanto canto de sirena… con contenido, eso sí. Ya solo faltaría que encima fueran palabras huecas, que no lo son.

Sinceramente, el libro no vale los 10 euros que he pagado por él, ni siquiera 5. Menos mal que es corto, que si no…

***

Por cierto, pillado en un error garrafal… Al menos eso creo. Cito (Capítulo 6, El pirata de Mompracem):

 

… Sandokán en su plenitud vital a bordo de El rey del mar está fechada en 1868,… ,mientras que el acmé de Nemo debe situarse en las primeras dos décadas del siglo XX…

 

Luego remonta a que Nemo es el hijo de Sandokán, pero tan sólo hay que leer la primera línea de Veinte mil leguas de viaje submarino para darse cuenta de que “El año 1866 quedó marcado…”.

lunes, 7 de octubre de 2013

Jubera 05: Grant

Siguiendo con el orden cronológico, esta novela lleva a cabo su acción entre 1864 y 1865 y la forman tres cuadernillos que en mi caso se encuentran en relativo buen estado, ocupando entre los tres 240 páginas, que son unas 600 o así de un libro normal.

Cada cuadernillo se corresponde con una parte, con el tercero con algunas menos páginas. Tampoco los grabados recuperan el ritmo habitual de PPIIPPPI en donde P es página sólo de texto e I con ilustración, que será habitual -al menos hasta donde sospecho- a partir del segundo tomo, que comienza con Veinte mil leguas de viaje submarino, segunda parte de la trilogía compuesta por el Grant, el Nemo y el Cirus Smith

Ha sido en esta enésima relectura en donde me he dado cuenta de una cosa curiosa respecto al Grant, y es que la calidad de la novela va descendiendo poco a poco y, salvo la huída de los salvajes en Nueva Zelanda, se nota, y mucho, toda la paja que el autor ha introducido en la novela, sobre todo en la tercera parte, con capítulos dedicados por entero a la historia del país y que nada tienen que ver con la historia en sí. 

jueves, 5 de julio de 2012

Sinsajo, Los Juegos del Hambre y III, Suzanne Collins

Esta es la tercera y última entrega de la serie Los juegos del hambre, y menos mal, porque la cosa ya empieza a desvariar a lo grande.
La protagonista, convertida en todo un símbolo de la rebelión, tendrá que mantener en alto la bandera de los sublevados, por lo que recorrerá algunas de las zonas de combate para levantar los ánimos.
Al final, y también previsiblemente, el símbolo se rebelará contra sí mismo y contra todos, y actuará de forma independiente, cambiando en cierta medida el final de todo.

jueves, 28 de junio de 2012

La saga de los longevos

Realmente no sé por dónde empezar con este libro. Bueno, antes de nada decir que es buenísimo, mejor incluso que la obra de cualquier otro autor de primera línea. Y quizás podría cerrar este comentario con solo eso, porque todavía no tengo claro a qué género pertenece, y tampoco quiero desvelar parte de la trama.
Diremos que existe una familia de longevos (ala Familias Howard de Heinlen, aunque ahí es dónde termina toda la similitud) que son los directivos de un museo histórico en Santander y que llega una nueva arqueóloga. De ahí en adelante es tarea del lector continuar con la trama de la novela porque yo, por más que me pese, no os voy a contar nada más.
El argumento es exquisito, y el desarrollo del mismo tiene el grado justo de equilibrio entre misterio y acción, entre detalle y movimiento, entre estilo y estructura. No sé enfocarlo con palabras, pero estás ante una obra que, pese a tener un desarrollo normal (no existe nada extraño salvo la longevidad de los protagonistas), desarrolla una historia completamente imprevisible y con un ritmo perfectamente calculado que ya quisieran muchos autores consagrados. Es decir, aunque pienses que ya sabes cómo va a terminar ni sueñes en que has acertado. Además, a eso tienes que añadir no una ni dos, sino al menos tres vueltas de tuerca en las páginas finales.
Porque si no lo sabéis, estamos ante la ópera prima de la autora, y como siga así pronto la veremos vendiendo en papel a lo grande, y por encima de otros consagrados. Porque sabe hacer, porque sabe escribir y porque ella lo vale.
Tampoco podemos clasificarla en ningún género en concreto. Por su componente fantástico podría ser de ciencia ficción, ya que si quitamos dicha parte la obra se queda en poco menos que una simple novela rosa.
También podríamos meterla en esa categoría. Pero no es de amor propiamente dicho. Es algo más. Medio histórica medio contemporánea. Realmente no lo sé ni me importa. Lo único que me interesa es que es increíblemente buena, está increíblemente bien escrita y te engancha desde el primer capítulo.
La autora se ha tenido que documentar a base de bien, porque sus personajes saben lo que tienen que saber y más, dado que han pasado por toda la historia de la humanidad y, sin ser historiador, no creo que tenga ni un solo gazapo. Quizás un autor más consagrado pudiera contar con alguien que recoja la documentación, pero para un autor novel es mucho más difícil y tedioso. 

Sólo puedo decir una cosa como resumen final sobre el libro (bueno, dos): Eva, me quito el sombrero ante ti. Y que te voy a seguir tu trayectoria literaria muy de cerca.

jueves, 21 de junio de 2012

La Boca del Nilo, León Arsenal

Varios comentarios sobre la obra:
Personalmente estoy dividido. Por un lado me ha gustado mucho, pero por otro no deja de convencerme. La prosa es correcta, pero el desarrollo es demasiado lento para mi gusto, y apenas ocurren cosas (supongo que por mor de fidelidad a lo que realmente debió ocurrir).
En definitiva: si te gusta la novela histórica, te gustará este libro. Si no, corres el riesgo de tener que dejarlo a mitad.
Una nota sobre la edición electrónica de Amazon. Tras comprar el libro en una oferta puntual (ya que su precio es superior a los 5 euros y ni borracho de agua compro un ebook por ese precio), me encuentro con que, a partir del capítulo 2, el texto está alineado a la izquierda y resulta muy difícil de leer. Puesto en contacto con Amazon, la respuesta ha sido el silencio más absoluto.
Por lo tanto, aparte de quitarle el DRM, me lo he tenido que reformatear. 

miércoles, 20 de junio de 2012

La leyenda del ladrón, Juan Gómez Jurado

Creo que ha llegado el momento de que escriba esto. Voy a hablar in extensis del libro del título de la entrada, y voy a suponer que lo has leído ya que voy a desvelar bastante cosas de la trama del mismo. No me gustaría hacerlo, ya que lo que más odio es repetir lo que otros, como Barceló en las introducciones de Ediciones B, hace. Pero hay veces que no se puede evitar.

***

Estoy leyendo por ahí una serie de críticas increíblemente positivas sobre la novela, positivas hasta un grado sospechoso porque yo también la he leído (de hecho el mismo día que salió en edición electrónica) y ciertamente no es para tanto. Ni mucho menos.

Quizás la decepción vino de esperar mucho del autor, ya que su anterior novela sí que fue todo un bombazo con una enorme serie de aciertos de todo tipo. Claro está, no estamos hablando de libros sesudos, ni de en busca de tiempos perdidos proustianos (que por cierto me pareció un truño de mucho cuidado, cincuenta páginas para describir cómo se dobla una esquina), sino de novelas más o menos aventureras y con cierto grado de desarrollo argumental y tensión narrativa sin más pretensión que la de epatar,  entretener y poco más.

La leyenda es más de lo mismo. A eso no hay crítica posible. Como el propio autor ya dijo, él no es un Joyce ni pretende serlo. Y menos mal, oiga, que truños ya hay muchos en papel. Lo que sí que quiso construir es la novela del siglo, o al menos la del año.

Pues no, no lo es. No sin toda la parafernalia mediática que rodea al libro. No sin tanta alabanza descerebrada y sin mucho sentido, twitts aparte. Toda la parte de promoción mediática comienza a ser ya un poco vomitiva, como si nos quisieran meter la novela con calzador. Demasiados eventos, demasiado bombo y platillo para algo que debería venderse solo tal y como se vendieron sus anteriores obras.

Pero lo cierto es que, sin tal parafernalia, no creo que ésta llegara a tener dicho nivel de éxito. Más bien todo lo contrario. Me explico.

***

La novela es larga. Casi setecientas páginas de pura aventura. Eso no podemos negarlo. Aventura hay por un tubo, desde el principio hasta el final. Lo que no me cuadra es el intento de otra vuelta de tuerca final, en la que Sancho tiene que robar en uno de los lugares más inviolable de las Españas de la época. Y lo hace en unas pocas páginas, sin pena ni gloria, aprovechando algo que, si originalmente estuvo allí, seguro que hubiera sido explotado por ladrones de verdad en su época. Tengamos en cuenta que, si bien igual que ahora, los gobernantes eran unos corruptos, no eran tontos ni de lejos.

Esta parte final, como aventura en sí, no está mal. Lo que ocurre es que queda como un pegote sin más, como un alargamiento artificial que pretende repetir, ya he dicho que sin éxito, lo que sí que consiguió en El emblema del traidor. Mientras que en esta última la cosa está bien pergeñada, en La leyenda queda un poco metido con calzador.

***

No obstante, el mayor problema de la obra no es ese, sino más bien la época en la que se lleva a cabo la acción. La España del Siglo de Oro, época manida y usada hasta el hastío por cientos y cientos de novelistas, aprovechando el tirón de la picaresca, el poderío militar y las recién descubiertas Indias. Tiempos tan interesantes de vivir que ya los propios autores coetáneos aprovecharon para narrarnos infinitas aventuras de pillastres, exploradores, ladrones, militares (no miro a nadie, ni menos al del ala triste) y demás yerbas vivientes. 

Igual que miles de escritores aprovechan la época egipcia para inventar novelas sobre reyes y ministros, otros lo hacen con nuestro siglo que bien podríamos haber llamado dorado en lugar de Oro.

Y ese el el problema. Que ya hay mucho escrito, y por tanto La leyenda es una obra más, que pasa sin pena ni gloria ya que, excepto la escena ya comentada del final, nada es original. El pillastre recogido en un convento que, por un quítame allá esas pajas, la arma bien gorda. El que le da un palizón a su jefe porque lo explota. El que huye de la justicia y se hace ladrón. Tantas y tantas historias contadas y recontadas casi de la misma forma.

El rito iniciático de crecimiento interior que, sin ser malo per sé, en este caso no es más que la enésima repetición del maestro que hace evolucionar al alumno, maestro que tiene un inconfesable secreto que termina desvelándose y que, quieras que no, afecta al personaje central de alguna forma.

¿Os suena todo eso? Pues es lo que pasa en la novela. Tenemos que añadir alguna cosa más, como la existencia de Monipodio como el señor de los ladrones, que cobra un estipendio por cada robo y por cada fechoría cometida en Sevilla. ¿A que os sigue sonando mucho?

***

Vale. ¿No habrá querido el autor homenajear ciertas insignes obras de nuestro acervo literario? Sinceramente, si ha sido así, lo siento, porque no lo veo. Cierto es que hacer esto es algo muy peligroso, porque o bien pecamos de serviles y nos queda una mera copia o reescritura, o por otra nos alejamos tanto que apenas se nota.

Y creo que este es el caso que nos ocupa, lo que me lleva a mencionar otras cosas relacionadas. En la novela aparecen Shakespeare y Cervantes. El primero en su época de los años oscuros en los que no se sabe dónde estuvo ni qué hizo. Según Gómez-Jurado, se vino a España.

Cervantes aparece como recaudador de impuestos, ya manco e iniciando sus pinitos como escritor, pero sin haber conseguido los laureles que posteriormente tuvo. Debemos añadir que el nombre del protagonista de la novela es Sancho.

Hasta aquí nada que objetar. El problema viene cuando todo eso se junta, los dos insignes se conocen y conocen a Sancho. Está tan mal hecho que produce cierto sarpullido. Para resumir: es La leyenda del ladrón y las peripecias de su pillastre central los que, en última instancia, iluminan algunas obras de Shakespeare y El Quijote de Cervantes.

Ojo, repito que no hay nada malo en ello. Lo que ocurre es que la maestra del autor es bastante escasa en dichas lides, y la cosa queda bastante pobre y traída por los pelos. Leed esas escenas con ojo crítico y veréis que estoy en lo cierto.

El autor también ha nombrado por ahí su intención de crear ciertos paralelismos con la actualidad. Estamos ante el mismo tipo de fracaso. Yo no me di cuenta hasta que lo leí de boca del propio Juan, pero lo cierto es que, aparte del paralelismo de ambas épocas, que es extrínseco al libro, ninguna otra cosa nos hace fijarnos en ello.

El malo de la novela es malísimo, pero no tiene que ver nada con ninguno de la actualidad si no es en ese punto de avaricia, corrupción y afán de lucro que ha embargado a nuestros politicastros actuales, apoyados por una banca todavía más avariciosa y corrupta. Creo que es la única semejanza con la actualidad.

***

Hace falta mucha más maestría para meterse en estos berenjenales y salir victorioso. Personalmente creo que a Gómez-Jurado le hace falta escribir por lo menos diez novelas más para encontrarse capacitado y con la experiencia suficiente como para embarcarse en una aventura como esta.

Con esto no quiero decir que la novela sea mala o esté mal escrita, pero sí que no es lo que pretenden que sea. Como mera obra de evasión y aventuras está genial, pero sólo eso. Y para más inri, hoy mismo estrena Matilde Asensi su nuevo libro que, ¡oh destino!, se lleva a cabo en el Siglo de Oro.

jueves, 31 de mayo de 2012

Diario de un dios, Pedro S. Goez

Digamos que peca de somero, ligero, oportunista (el personaje se saca de la manga el invento adecuado en el momento adecuado), y si la intención es la de ser profundo se queda en nada...
La sorpresa final no es tan sorpresa final, más bien un pequeño golpe de efecto previsible…
La enésima revisión, esta vez en clave de ciencia ficción, del origen de Jesucristo.

domingo, 27 de mayo de 2012

(69) Tengo ganas de morirme para ver qué cara pongo, Miquel Albandoz

Si me dicen que me iba a partir el culo de la risa con un libro, a mi edad, diría que eso era imposible. Pues bien, lo imposible está aquí. Con este libro hasta he llegado a recibir las miradas reprochadoras de mi chica por las carcajadas que me ha producido.

Y encima era un libro que no tenía intención de leer, ya que lo compré (para el Kindle) para mi pareja, que me dijo que le gustaría leerlo. Al final lo dejó nada más comenzar porque no le hizo tilín, y lo empecé yo simplemente por mor de completitud: si lo he comprado, al menos intento leerlo.

La obra comienza un tanto insulsa, con unos personajes típicos de Delibes o de Cela, para rápidamente pasar a escenas de la vida normal y corriente pero con un punto kafkiano que hace que sueltes la carcajada.

Y eso es lo bueno de la novela. Sin haber nada extraordinario en ella, cada situación destila humor por todos sus párrafos. Y tan solo hay que exagerar un poquito, pero solo un poquito, escenas de la vida diaria.

El centro del argumento se sitúa en cuatro cincuentones fondones y sus peripecias como amigos de la infancia y juventud vueltos a unir. También hay un asesino a sueldo y un sinvergüenza muy español, y todos ellos son personas muy normales que viven situaciones relativamente normales.

Es muy difícil escribir humor del bueno, y encima sin crear situaciones estrambóticas, y lo que es peor: es muy difícil hacerme reír con un libro de humor. Sin embargo este lo ha conseguido al 100%.

sábado, 26 de mayo de 2012

El ácrata de la Magallania

Supongo que si eres fan de Jules Verne, conocerás la novela de Los náufragos del Jonathan, una de las supuestas obras póstumas del autor. Pues bien, El ácrata de la Magallania es la versión original. Pero vayamos por partes.

Verne escribió por contrato editorial, y estaba obligado por él a crear un número determinado de volúmenes, con un tamaño mínimo, al año. Conforme se fue haciendo mayor, la presión editorial fue disminuyendo poco a poco hasta sus últimos años.

Esa obligación supuso que Jules, dado que era un gran trabajador, muriera con una docena de novelas terminadas sin publicar y otras por acabar. También es cierto que, pese a toda la experiencia acumulada, la mayoría de ellas dejaban mucho que desear, y es que Verne, en sus últimos años, acabó bastante desilusionado de absolutamente todo, problemas médicos aparte.

Por lo tanto, una vez muerto, su hijo Michel, junto al editor (el hijo de Hetzel), se dedicó a modificarlas y ampliarlas quizás en un afán de sacar más rendimiento a los libros. 

Luego, a lo largo de los años, han ido apareciendo las versiones originales, quizás en un intento por parte de los familiares de, o bien mantener vivo el recuerdo de un autor que comienza a perderse un poco, o bien de ir obteniendo, poco a poco, nuevos ingresos.

En general y para los expertos, las obras originales son mejores que las modificadas en todos los aspectos. Personalmente, y aquí sé que voy contra corriente pese a poder justificar mi opinión, la mayoría de las novelas modificadas o terminadas por Michel son bastante mejores, al menos desde un punto de vista estrictamente literario. Cierto es que Verne escribió lo que escribió, y está bastante mal eso de rehacerlo.

Pues bien, Los náufragos es la versión modificada y ampliada de En Magellanie, la obra original, que ha sido editada, en lo que creo que es una buena traducción, por Erasmus Ediciones.

Y digo buena traducción porque su lectura conserva todo lo que hace a Verne: esas descripciones de la naturaleza largas y muchas veces pesadas por lo prolijo del detalle y esas frases repletas de comas e inserciones. 

Si bien es cierto que el estilo acompaña, el argumento, siento decirlo, no. Si ya la obra modificada resulta un tanto lenta y pesada, en esta versión original el grado de truñismo se ve centuplicado, ya que la diferencia entre ambas ediciones consiste en más o menos la ampliación de los tres últimos capítulos con una serie de aventuras que a mi modo de ver enriquecen una obra sosa, lenta y que, excepto la idea contenida, no deja de ser una mezcla de panfleto geopolítico.

Debemos dar gracias a Michel por mantener el núcleo de la novela. Se ha sabido que las ideas de Verne eran bastante liberales y librepensantes, y quizás este libro quiera ser un testamento de su ideología más profunda. Pese a las muchas tonterías que he leído por ahí, el meollo de la obra no está en que Verne quiera expresar la idea del anarquismo, sino en el hecho de que dicho anarquismo, por la propia naturaleza del hombre, es imposible.

Kaw-Djer es un anarquista ateo que sobrevive en la punta sur del continente americano, en donde ayuda a los nativos en lo que puede y vive sin patria, sin Dios, sin amo. De repente se ve envuelto en el naufragio de un barco que llevaba colonos a África. Tras chocar contra unas rocas, los colonos se ven abocados a sobrevivir en la isla y, con la ayuda de Kaw-Djer, consiguen pasar el primer invierno sin problemas.

Posteriormente, tras varios años de éxito, lo que se ha convertido en una colonia libre sufrirá varios problemas. Aquí es donde mayormente difieren las dos versiones. En la original el tema se cierra con tres capítulos y la novela queda seguramente cortada con la inauguración del faro. En la modificada asistimos a aventuras varias, aunque de desarrollo bastante lento, y finaliza con el personaje, de nuevo, completamente solo, decepcionado y abandonado a sí mismo.  

Como ya he mencionado, toda la médula del libro está en que Kaw-Djer, que comienza siendo un librepensador ácrata, termina dándose cuenta de que el anarquismo no funciona, comenzando por los problemas que otros anarquistas crean en la colonia y terminado siendo lo que más odia aunque sea por aclamación popular: un dictador y, lo que es peor, creyendo, en cierta medida, en Dios.

La diferencia con todo lo leído sobre el tema está en que en los demás sitios no se dice que, al final, Kaw-Djer (o el propio Verne) se da cuenta de que el anarquismo y otras ideologías más o menos socialistas no son posibles por cómo es la sociedad como un conjunto, y en la novela es más que evidente la transformación del personaje desde su libertarismo hacia la dictadura pese a toda su oposición.

***

Ya solo me falta comentar algo sobre la edición leída. Nada que objetar al formato ni al texto, pero sí a la solapa interior y al hecho de que el libro viene completamente desnudo, sin ni siquiera unas pequeñas palabras sobre cómo se encontró el manuscrito.

En la entradilla de la solapa se cometen varias inexactitudes, todas ellas achacables al desconocimiento de quien la haya redactado, pero que quedarían en meramente testimoniales si no fuera porque la edición adolece de lo mismo que se achacó a Michel respecto a Verne: la manipulación de los textos. Y es que el título original es En la Magallania mientras que en la edición actual se lo llama El ácrata de la idem. Añadamos que el autor aparece como Julio Verne y no como Jules Verne, que es como debería ser, y hace que la edición quede un tanto sospechosa.

En fin, son cosas de los editores.

lunes, 9 de abril de 2012

Una ciudad flotante, Jules Verne

Verne aprovechó un viaje que hizo en el Great Eastern para escribir esta novela, que no es más que la narración del citado periplo con unos pequeños aditamentos argumentales.
Es decir, el autor se embarca junto a un amigo y viaja a Estados Unidos, da una vuelta por la costa Este y se vuelve.
En la novela ocurre prácticamente lo mismo, pero en este caso es un amigo de permiso el que se lo encuentra de forma fortuita en el barco, y allí el amigo le cuenta cómo le ha sido arrebatada su prometida.
Durante la travesía se descubrirá que la prometida, casada a la fuerza con un aventurero, también viaja en el barco y que de hecho se ha vuelto loca al perder al que iba a ser su marido.
Lo que en un primer momento puede parecer algo imposible, que es el hecho de que la casada se convierta en viuda y recupere la razón, se consigue en pequeños pasos.
Obra muy menor y de juventud, con un argumento bastante previsible y con algunas coincidencias muy traídas por los pelos, esta novela sólo podría tener interés para los especialistas de Verne o a aquellos que quieran leer al autor al completo.

viernes, 9 de marzo de 2012

El archivo de los Viudos Negros, Isaac Asimov

Esta es la tercera o cuarta recopilación de las historias de misterio de los Viudos Negros, que aparecían en la revista Ellen Queen’s Mistery Magazine. Es el único volumen de la serie que tengo, y no recordaba por qué no había comprado más dada mi afición por Asimov en la época en que se publicaron.

Tras leer este libro de nuevo, ya recuerdo por qué.

***

Cada cuento sigue una misma pauta, repetida en todos y cada uno de ellos: un grupo de viudos se reúnen una vez al mes en un restaurante de lujo a cenar, y uno de ellos debe traer un invitado, que a su vez debe contar un misterio que todavía esté sin resolver.

Las tres cuartas partes del cuento se pasan en conversaciones banales que poco o nada tienen que ver con el misterio, y en el resto se plantea y se resuelve el misterio. Pero no lo hará ninguno de los asistentes, sino que será el camarero que los atiende quien lo haga.

En general no suelen ser temas de asesinatos ni temas similares, sino que son pequeñas cosas o pequeñas dudas que muchas veces tienen muy poco interés para un europeo ya que son elementos de la cultura y saber norteamericano. Por ejemplo, se resuelve alguna duda sobre un presidente norteamericano, o un acertijo sobre el logotipo de una marca de combustibles, y cosas así.

Y es por eso por lo que no compré más: son historias aburridas sin mucho interés. Supongo que viniendo de Asimov, y estando publicadas en una revista de misterio, los acertijos y la narración podría resultar interesante para los aficionados al tema, pero desde luego no para un lector generalista a no ser que quiera leerse a Asimov al completo.

***

La razón por la que he leído este libro es un tanto peregrina. Compré el libro de Rodolfo Martínez sobre Asimov, lo que me trajo gratos recuerdos. Un repaso a mi biblioteca (de papel), me hizo poner en la pila de libros-p pendientes de leer el Opus 100, Opus 200 y las Memorias (versión en castellano de I, Asimov). Y mirando mirando vi este volumen que ni siquiera recordaba tener, y mucho menos haber leído.

Y ahora sé por qué lo olvidé. ;-)

lunes, 27 de febrero de 2012

El puente de los asesinos, Pérez-Reverte

Enésima repetición del Alatriste, sin más interés que completar la lectura de la serie. No es más que más de lo mismo, idéntico a las anteriores, igual de cansino, de repetitivo en cuanto a narración y descripción de la decadencia española de la época y casi diría que de argumento.
Sabemos que ni Alatriste ni Íñigo mueren porque ya sabemos desde el primer volumen dónde lo va a hacer el primero, y el segundo es el cronista de toda la serie.
También sabemos que la aventura fracasa, porque la novela comienza con el final, para luego, en la última página, volver a él como si el libro fuera lo que realmente es: nada.
Vamos, la enésima explotación del rollo Alatriste, para que el autor haga algo de caja.

jueves, 23 de febrero de 2012

El siglo de Teófilo, Hilario Gómez Saafigueroa

Con apenas algo más de 1000 locations del Kindle (quizás unas 40 páginas), la obra está bastante bien catalogada para ser algo escrito por un amateur.
La idea es presentar una ucronía como un estudio histórico al más puro estilo ensayístico divulgativo. El concepto está bien, pero el resultado es lo que pretende: un ensayo sobre una etapa de la historia que ni siquiera existió, con sus citas (algunas ciertas, otras falsas) y todo.
Y ese es el problema: a quien le gusten los ensayos sobre historia le gustará. A todos los demás hará que se nos abran las quijadas de los bostezos.
Digamos que es una obra para disfrute y goce de especialistas en historia de esa época, que supongo sabrán tomarle el gusto a la mezcla de realidad y ficción. Para los demás es, lo siento, un truño infumable que he abandonado al 40% de su lectura.

lunes, 20 de febrero de 2012

Entidad límite: la Armada Deidilio

Estamos ante una  novela amateur de ciencia ficción. Está un poco mal escrita porque el autor abusa bastante de la coma donde debería poner punto y es un híbrido entre la variante idiomática del español de España y el latinoamericano.
Pienso que habría sido o bien escribirlo en uno o en otro, ya que algunas veces no sabes si un texto es un error del autor o un localismo.
Independientemente de eso, el libro está bastante bien pese a tener muchos lugares comunes dentro del género, como el grupo de chavales que están de acampada y se encuentran con un secreto, o la civilización antiquísima que vigila a los humanos, etc.
Muchos tópicos y muchos típicos, pero no deja de ser una buena novela de ciencia ficción y aventuras, con una especie de rito iniciático por parte de algunos personajes, o al menos eso es lo que creo porque dejé de leerla al 50%, no porque no me gustara, sino porque no me estaba aportando nada nuevo.

jueves, 16 de febrero de 2012

Los siete secretos del Mundo Olvidado, Magnus Dagon

Nos encontramos en un futuro lejano y la Tierra no es más que un planeta cuasi abandonado y del que nadie quiere saber excepto los historiadores.
La humanidad está desperdigada por todo el cosmos y ha sufrido grandes guerras con otras especies, como los evo, a la que pertenece la xenoarqueóloga Susan Spector y que decide investigar las Siete Maravillas del Tercer Milenio en la Tierra. Junto a ella debe viajar Goran Rex, un sargento que es cyborg gracias a las torturas que dicha raza le infligó en su última guerra con ellos.
La pareja, algo típico en la literatura, primer se llevan fatal y luego se convierten en inseparables, llegando a traicionar a su propia raza por causa del otro.
La novela comienza bien, y poco a poco se va disparando el interés en la trama y en lo que encuentran. El lector avezado comienza a ver ciertos errores de concepto en las Maravillas descritas, pero dichos errores están ahí con conocimiento de causa.
Y es esa una de las facetas más interesantes del libro: cómo unos seres situados en el futuro intentan adivinar qué es internet, el HTML y temas similares, lo que hace que el lector sonría para si mismo.
De todos modos, conforme vamos avanzando en el desarrollo de la historia, la cosa se torna un poco cansina por lo reiterativo del argumento, y el final no es precisamente como para echar cohetes, de hecho me vino a la cabeza el típico apresurado final a lo Stephen King.
El libro queda abierto para una continuación, y al final del mismo hay tres cuentos más que en cierta medida fijan aspectos de la historia principal.

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (VIII): Expanded Universe (31)

Este es el libro más infumable de los publicados por el autor en vida. Incluso podríamos decir que lo es de toda la producción literaria de ...