domingo, 7 de mayo de 2023

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (III). Requiem (46)

 Requiem es el volumen 46 de la colección, y aunque al principio pensé que recogía un batiburrillo de cosas dispersas, no es así, sino que se trata de un libro publicado en 1992 por la editorial Tor y recopilado por un tal Yoji Kondo, que lo conocerá su madre, pero yo no.

Recoge unos pocos cuentos de Heinlein, teóricamente no publicados con anterioridad, lo que no es cierto porque el propio Requiem, que es el primer cuento recogido, ha aparecido varias veces en varios lugares, ya que hablamos del relato en el que Delos Harriman, ya anciano, consigue viajar a la Luna, formando parte de la Historia del Futuro. 

Según la introducción del libro, los demás relatos fueron escritos por Heinlein con la intención de crear un libro de cuentos para preadolescentes, pero no pudo completarlo porque se murió antes.

Personalmente dudo de ello, puesto que, como veréis, los cuentos no son precisamente para gente muy joven.

Hagamos también un aviso para navegantes: lo que cuente a partir de ahora puede contener spoilers, y lo más seguro es que los tenga, así que estáis avisados.

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Tenderfoot in Space cuenta la historia de Charlie y su perro Nixie, que por cierto mantiene el nombre del primer perro que Heinlein tuvo mientras vivía con sus padres y que murió, al parecer, atropellado por uno de los pocos coches que existían en la época.

Los padres de Charlie van a emigrar a Venus, el Venus anterior a las sondas espaciales y en el que se suponía existían grandes mares y terrenos llenos de exuberante vegetación, por lo que el cuento debe ser bastante antiguo y, aunque no lo he encontrado publicado en español, el argumento me suena un montón.

Charlie y su perro son reconocidos por un policía, que los obliga a volver a casa, de donde se habían escapado porque Charlie no quiere abandonar a su perro, ya que el gasto de embarcarlo en la nave espacial es excesivo, pero al final entra en razón y reconoce a sus padres que tienen razón, pero que aun así, si el perro no va, él se queda.

Finalmente llegan a un acuerdo, y Nixie viajará en una especie de hibernación con la que envían a los animales de granja y que muchas veces los hace llegar cadáveres. Pero esta vez la suerte está con el protagonista y el perro no muere.

Lo primero que hace Charlie es asistir a los Boys Scouts venusianos, y ser aceptado, él y su perro, como tales. Al cabo de unos días, inician una excursión que los llevará por los campos del planeta. Charlie, su amigo y Nixie deciden desviarse a la plantación del amigo, pero las cosas no salen muy bien y es el perro quien ha de solucionar el problema, encontrando a la gente adulta cuando un animal nativo de Venus está a punto de acabar con ellos.

La historia no tiene nada de extraordinario, y es previsible desde el momento en el que sabemos que el perro no puede ir, pero que irá y por tanto terminará salvando la situación.

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El siguiente relato es Destination Moon, y es la versión de la película del mismo título de los años cuarenta, en la que Heinlein tuvo bastante participación. Aunque sin haberla visto, el final del filme debe ser diferente, pues aquí muere hasta el apuntador. Y no os preocupéis, que el Virginia Edition tiene un tomo dedicado casi exclusivamente a esta película, así que más tarde o más temprano, lo veréis analizado aquí.

La historia comienza con que les han negado el permiso para realizar la prueba de encendido de la nave espacial, por lo que deciden jugárselo el todo por el todo y despegar en secreto, porque no hay más dinero disponible y cualquier retraso cancelará el proyecto.

Dicho y hecho, despegan en completo secreto (más o menos, porque al final casi los pillan), y comienzan los problemas de todo tipo en el viaje, hasta el punto de que tienen que decidir si alunizar con el riesgo de no poder volver o simplemente circunnavegar la Luna. Evidentemente, elegirán el alunizaje y luego, como no era previsible, no pueden volver.

La historia contiene un par de heinleniadas típicas de este autor. En la primera, el alunizaje es algo que deben realizar sí o sí para evitar la tercera guerra mundial, con una justificación que no es que esté traída por los pelos, es que se trata de algo completamente implausible hasta el punto de la risa. Los americanos (USA, claro, blancos y rubios) deben ser los primeros en poner el pie en la Luna porque sí, porque ellos lo valen. 

La segunda es un tanto más curiosa, aunque tampoco sorprendente en exceso. Como han de despegar deprisa y corriendo, los astronautas son elegidos casi a dedo, y cuando uno de ellos falla porque lo tienen que ingresar por apendicitis, otro se ofrece voluntario y cuando están decidiendo si alunizar o no, descubren que el añadido de última hora no está soltero y cuatro hijos lo esperan en la Tierra, así que el capitán decide que tienen que volver sí o sí, pues no van a dejar la posibilidad de una viuda y cuatro huérfanos. No obstante, al final, y gracias a la insistencia del citado, deciden alunizar, con el triste final, descrito indirectamente gracias a la cita final.

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The Witch Daughters es un poema que, para ser sincero, no he entendido.

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Los dos siguientes relatos son un juvenil, y parece que protagonizado por la misma chica o, al menos, en ambos quien narra es una adolescente. The Bulletin Board es una pizarra de corcho situada en el instituto, con la idea de que los alumnos se dejen mensajes unos a otros. La protagonista se da cuenta que otra alumna, de origen francés, está enviándoselos a sí misma porque nadie lo hace, y ella no puede ser menos. Pero otra de las alumnas también se da cuenta, y decide gastarle una broma pesada, citándola en medio de ningún lado con la excusa de que ha sido invitada al cumpleaños de uno de los chicos con más éxito del instituto.

Pero la protagonista se da cuenta de ello y decide deshacer el entuerto, y prepara una fiesta sorpresa la francesa, que por cierto también es su cumpleaños, y resulta todo un éxito y queda integrada por completo dentro del instituto.

La historia no tiene mucho más.

Y finalmente, Poor Daddy se puede englobar en otra de esas heinleniadas citadas más arriba, además, con bomba de profundidad incluida. De nuevo estamos leyendo desde el punto de vista de una chica, y en este caso nos cuenta cómo su padre es el típico padre gandulazo que no hace nada, y la madre, aparte de manitas, se ocupa de todo, y más cuando se han cambiado a una casa nueva, que será nueva cuando su madre lo haya reformado y arreglado todo, mientras su padre está tocándose los huevos como si no hubiera un mañana.

Una vez salidos del embrollo doméstico, la madre se encuentra sin nada que hacer, así que decide aprender a patinar junto a su hija, la narradora. Y dicho y hecho, no solo aprende, sino que comienza a participar en concursos de baile sobre hielo locales. Y un día el marido condesciende y decide ir a verla bailar, y poco menos se desata, con buenas palabras, eso sí, el caos. “El tango solo se debería poder bailar con el marido de una”, viene a comentar el corrido padre. 

A ver, en ningún momento se nombra la infidelidad, y de hecho ni se deja entrever, aunque sí los celos bien llevados. Pues bien, el marido decide irse a pescar tres meses, y cuando vuelve, pide bailar sobre hielo con su esposa y la niña, que de tonta no tiene ni un pelo, se cosca rápidamente del asunto del viaje de su padre, y lo chantajea (en el buen sentido).

La historia es muy bonita porque asistimos de forma muy calmada a una serie de escenas que podrían haber terminado muy mal y, supongo que, a modo de educación, Heinlein quiere mostrárnoslas y enseñarnos cómo debemos actuar.

A eso hay que añadir que se evidencia una buena influencia de Virginia, que sabía patinar bastante.

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Lo siguiente que aparece en el libro son tres charlas (speeches en shakespeareano) que Heinlein dio en las convenciones de Denver en 1941, Seattle en 1961 y en Kansas City, su ciudad natal, en 1976, como huésped de honor en las tres, que creo ha sido el único en ser nombrado tres veces huésped de honor. Las dos primeras están recogidas a partir del documento que el propio Heinlein redactó para ellas, pero la tercera (y menos importante), fue improvisada y está mecanografiada a partir de una grabación de audio mientras el autor improvisa y ciertamente no tiene mayor enjundia que hacer reír y divertir a su audiencia (y que por cierto, carece de todo interés en la actualidad).

Las otras dos ya son harina de otro costal. En la primera, y haciendo abstracción de cuando habla de la Semántica General de Alfred Korzybski, idea que se encontraba de moda en los años cuarenta y que como todas esas cosas terminó en nada pero que Heinlein apoyó en su momento, es una charla muy interesante porque explica al público que ni los orientales ni los rusos son malos per se, ya que ellos viven en su mejor mundo posible, y que la gente normal no quiere líos ni guerras, vivan donde vivan. El problema principal son los dirigentes y sus ideologías. Además, para hacer hincapié en el tema, explica que desde el punto de vista de un ruso, los malos somos los occidentales.

También trata otros temas, como que no cree que vaya a ocurrir un Armagedón nuclear por el mimo motivo que antes: la gente es, por defecto, buena. También toca el tema de la ciencia como el medio definitivo para mejorar en todos los aspectos, y aquí es donde se equivoca, pues vaticina para dentro de muy pocos años la cura para el cáncer y otras soluciones médicas que obviamente no han ocurrido. Aparte, recomienda una serie de libros, algunos de ellos bastante hardcore incluso para esa época.

Y es en la segunda, veinte años más tarde, donde retoma el punto de la anterior, recopilando y haciendo contrición de sus errores, y retomando el tema en algunos aspectos, aunque personalmente creo que de forma bastante más pobre. Podríamos decir que Heinlein, o esa es la impresión que da, se encuentra algo más desanimado.

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Y con esto terminan los textos del autor, o casi. Todo lo que queda del libro, unos dos tercios, son textos de terceros. El siguiente grupo de textos lo forman los comentarios que hicieron Tom Clancy, L. Sprague de Camp, Jerry Pournelle, Charles Sheffield y un tal Jon McBride justo antes de comenzar un debate sobre el futuro del espacio como conmemoración a la medalla por Distinguisehd Public Service que la NASA le concedió a Heinlien de forma póstuma. En ese evento, Virginia leyó el This I Believe, unas palabras muy emotivas del propio Heinlein a modo de colofón de su vida. También hay dos comentarios de dos invitados especiales al evento, Catherine Sprague de Camp (la esposa del escritor) y otro tal Testu Yano, que no sé quién es ni qué hizo de relevante para no ser recordado en la actualidad.

Nada reseñable aquí, tan solo los típicos comentarios de este tipo de eventos.

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La tercera parte recoge un montón de tributos de otros escritores y, como siempre, de muy variado interés. Está el que simplemente dice unas palabras bonitas, el que aprovecha para republicar cualquier cosa relativamente relacionada con el tema, y el que realmente se nota que fue amigo y valoró a Heinlein.

Los tributarios, por orden de aparición, son: Poul Anderson, Jim Baen (el único editor que aparece), Greg Bear, J. Hartley Bowen Jr. (le falta un III o algo así para completar el nombre pijo), Arthur C. Clarke (que aprovecha para recordar su discusión con Heinlein acerca de la SDI), Gordon R. Dickinson, Joe Haldeman, Larry Niven (que yo creo que la caga, y no poco, con su “historia alternativa” escrita como homenaje a H.), Spider Robinson (luego más sobre este), Harry Turtledove, Jack Williamson, y Yoji Kondo y Charles Sheffield.

El texto más importante e interesante de todo este bloque es el de Spider Robinson con el título de Rah rah, R.A.H.!, y que se puede encontrar aquí casi entero, y que desmonta muchos de los mitos sobre Heinlein. Personalmente creo que acierta, y no poco, aunque, como siempre, no todo es blanco y negro.

Es de resaltar la falta de Asimov, que sobreviviría cuatro años a Heinlein. Ignoro si publicó algo en su revista y por motivos de derechos no se pudo publicar aquí.

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La cuarta parte contiene panegíricos similares, pero ahora de amigos y conocidos del autor: Admiral Rand Fisher, Captain Chris Christopher, Perry Office Stacie Hanes, Alerta Jackson, Herbert Gilliad y Amy Baxter.

Nada reseñable aquí.

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El tomo finaliza con una guía sobre el Virgina Edition, listando el contenido de los 46 volúmenes y otro más con el listado alfabético de todo lo publicado y recogido, con las fechas de posible composición (si se conocen) y primera publicación.

Ciertamente ha sido una lectura mucho más entretenida de lo que esperaba, pues pensé que me iba a aburrir mucho más de lo que he hecho. 


 

viernes, 28 de abril de 2023

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (II). La preparación

 Ya he dicho que se trata de cuarenta y seis volúmenes, todos ellos encuadernados en piel marrón, de diferente número de páginas cada uno, pero mismo tamaño y tipo de fuente, así como de estilo interior. Cada tapa, título y autor aparte, dibuja un anagrama, que es diferente para cada tomo. La obra viene desordenada respecto a las fechas de publicación, aunque parece que en primer lugar aparecen la mayoría de juveniles, seguido de las novelas más largas y finalmente las de no ficción. Asimismo, aparte de las recopilaciones oficiales de cuentos, a saber, la Historia del futuro y el Universo Expandido, tenemos dos tomos más, estos recogidos de forma cronológica, con los títulos de Creating a Genre y New Worlds. Hay otros volúmenes que todavía ignoro qué contienen, pues no les he quitado el plástico que los envuelve, aunque por el título son novelas (que sí, que lo he mirado en interné y son novelas o no ficción). 

Aparte de los libros, trae dos posters de calidad cuestionable, un tríptico de publicidad y un libretito con algunas citas de Heinlein, como la de TANSTFAAL.

El listado de los títulos de los volúmenes es:

 

1              I Will Fear No Evil

2              Time Enough for Love

3              Starship Troopers

4              For Us, the Living: A Comedy of Customs

5              The Door Into Summer

6              Double Star

7              Beyond This Horizon

8              Stranger in a Strange Land

9              How to Be a Politician

10           Rocket Ship Galileo

11           Space Cadet

12           Red Planet

13           Farmer in the Sky

14           Between Planets

15           The Rolling Stones

16           Starman Jones

17           The Star Beast

18           Tunnel in the Sky

19           Time for the Stars

20           Citizen of the Galaxy

21           Have Space Suit - Will Travel

22           The Future History of Robert Heinlein: Volume I

23           The Future History of Robert Heinlein: Volume II

24           Friday

25           The Number of the Beast

26           Job: A Comedy of Justice

27           The Cat Who Walks Through Walls

28           To Sail Beyond the Sunset

29           Podkayne of Mars

30           Sixth Column

31           Expanded Universe

32           Creating a Genre

33           The Moon is a Harsh Mistress

34           New Worlds to Conquer

35           Glory Road

36           The Puppet Masters

37           The Nonfiction of Robert Heinlein: Volume I

38           The Nonfiction of Robert Heinlein: Volume II

39           The Heinlein Letters: Volume I (Campbell)

40           The Heinlein Letters: Volume II

41           The Heinlein Letters: Volume III

42           Farnham's Freehold

43           Tramp Royale

44           Screen Writing of Robert A. Heinlein: Volume I

45           Screen Writing of Robert A. Heinlein: Volume II

46           Requiem

 

Se pueden observar algunos tomos de no ficción, como los que llevan dicho título y los de las cartas. Estos volúmenes vienen ordenados cronológicamente. Como detalle curioso, el primer tomo de las cartas está dedicado exclusivamente a la correspondencia con Campbell, incluyendo respuestas allí donde ha sido posible obtenerlas (algo no muy habitual en este tipo de recopilaciones), y podemos leer, por ejemplo, la carta que lo inició todo, la que Heinlein le envió a Campbell cuando envió su cuento La línea de la vida.

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Con tanto libro, yo necesitaba algún tipo de plan maestro para irlo leyendo todo. Como me conozco lo suficiente, leer un volumen de cartas de un tirón es tarea imposible para mi, así que pensé que debía tomar algunos volúmenes poco a poco. Es cierto que algunos poseedores de la colección han decidido leerla de principio a fin conforme la numeración publicada, como este, que al parecer o bien se cansó de leer, o bien de escribir reseñas tan largas.

Mi caso es diferente. Si a mi TOC descrito en la sección (entrada) anterior, añadimos mi necesidad de empezar por el principio, como le pasa a Asimov con su divulgación, nos podemos encontrar con el plan maestro de amplias proporciones que voy a describir aquí.

Lo primero que tenía que hacer es leer la biografía de Heinlein, y qué mejor y más completa que la de Patterson, que por cierto es el comentarista del Virginia Edition, pues cada libro, aparte de la restauración al original (dicen que Podkayne of Mars cambia como de la noche al día y se vuelve mucho más interesante –ya le tocará), contiene una serie comentarios e introducciones repartidas entre la propia Virginia (la viuda de Heinlein) y el citado.

Pero una piedra no hace camino, así que también quería otras obras situadas fuera de la versión oficialpolíticamente correcta, así que busqué y encontré incluso un libro que ya había leído y no recordaba haberlo hecho.

Por lo tanto, mi base lectora y mi guía para avanzar en la lectura de Heinlein al completo, se basa en los siguientes tres libros, dos de los cuales todavía se pueden encontrar fácilmente, y el tercero, también, pero en canales alternativos:

 

•      Patterson - Heinlein. In Dialogue with His Century (2 volúmenes)

•      Farah Mendelsohn - The Pleasant Profession of Robert A. Heinlein

•      J. Daniel Gifford - Robert A. Heinlein: A Readers Companion

 

El último es una mera guía de lectura, que a su vez recoge varios listados, ordenados de varias formas, sobre la obra y vida de Heinlein. Aparte de eso, comenta todas y cada una de las obras del autor. El libro fue escrito antes de que se publicara el Virginia Edition, así que puede contener información errónea, incompleta, diferente o incluso sin viciar por la versión oficialmente aceptads.

Existen más libros, que no voy a leer, porque si no, en lugar de centrarme en la obra de Heinlein, me centraría en su vida. El listado siguiente está sacado de aquí:

 

·      2019 – The Pleasant Profession of Robert A. Heinlein by Farah Mendlesohn (477 pages)

·      2018 – Astounding: John W. Campbell, Isaac Asimov, Robert A. Heinlein, L. Ron Hubbard, and the Golden Age of Science Fiction by Alec Nevala-Lee (532 pages)

·      2014 – Robert A. Heinlein: In Dialogue with His Century: Volume 2: The Man Who Learned Better (1948-1988) by William Patterson, Jr. (672 pages)

·      2014 – The Heritage of Heinlein: A Critical Reading of the Fiction by Thomas D. Clareson and Joe Sanders (232 pages)

·      2010 – Robert A. Heinlein: In Dialogue with His Century: Volume 1: Learning Curve (1907-1948) by William Patterson, Jr. (624 pages)

·      2006 – Heinlein’s Children by Joseph T. Major (457 pages)

·      2001 – The Martian Named Smith: Critical Perspectives on Robert A. Heinlein’s Stranger in a Strange Land by William H. Patterson (193 pages)

·      2000 – Robert A. Heinlein: A Reader’s Companion by James Gifford

·      1999 – The Robert A. Heinlein Interview and Other Heileiniana by J. Neil Schulman

·      1989 – A Guide Through the Worlds of Robert A. Heinlein by J. Lincoln Thorner (54 pages)

·      1989 – The World Beyond the Hill: Science Fiction and the Quest for Transcendence by Alexei and Cory Panshin

·      1987 – Robert A. Heinlein by Leon Stover

·      1980 – Robert A. Heinlein: America as Science Fiction by H. Bruce Franklin (209 pages)

·      1980 – SF in Dimension: A Book of Explorations by Alexei and Cory Panshin (414 pages)

·      1978 – Robert A. Heinlein (Writers of the 21st Century) by Joseph D. Orlander and Martin H. Greenberg

·      1968 – Heinlein in Dimension by Alexei Panshin

 

He de comentar que he leído el de Alec Nevala-Lee y es muy bueno, pero al no estar completamente centrado en el autor que nos ocupa, no voy a releerlo. Otra de las cosas que se comentan en el de Farah, es que algunos de estos libros resultan ser bastante parciales y críticos con Heinlein, ocultando obras de este para resaltar las facetas que a los autores les interesan, generalmente negativas.

Y nos queda el tomo 46 de la colección, que no tiene mucha coherencia con los demás, pues recoge una recopilación póstuma con algunos relatos y una buena colección de panegíricos y comentarios de otros autores y gente más o menos famosa que conoció al autor, y es el volumen que estoy leyendo en la actualidad, aparte de los tres de referencia citados más arriba.

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Ya para terminar esta sección, como se habrá supuesto por el desarrollo de esta, mi idea es ir leyendo la biografía de Heinlein de Patterson, complementándola con los otros dos libros, y a su vez ir recorriendo los tomos recopilatorios en un orden más o menos cronológico, para lo cual me he construido la siguiente tabla:

 

Título

Año inicia

No ficción I

1923

Correspondencia II

1923

Correspondencia I

1939

Creating a Genre (Ficción)

1939

Screen Writings I

1940

New Worlds (Ficción)

1942

Screen Writings II

1952

Correspondencia III

1960

No ficción II

1973

 

Es decir, cuando en la biografía llegue al año 1923, empezaré a leer los tomos de No ficción I, y el segundo de la correspondencia, e iré avanzando más o menos de forma cronológica. 

Quedan pendientes la recopilación de la Historia del futuro y el Universo Expandido, que leeré como si fueran un solo libro cuando más o menos llegue al ecuador de la fecha de los cuentos publicados.

Evidentemente, esto es una guía no obligatoria, y ya veremos cómo sale. 

Finalmente quiero comentar que falta una novela del autor que se publicó bastante después que el Virginia en 2012, y es The pursuit of the Pankera, publicado en 2020 como un fix-up de Tiempo para amar, o más bien como una versión alternativa pero que, con un poco de maña, juntando ambos libros, nos queda una versión (muy) extendida de una sola novela.


 

sábado, 22 de abril de 2023

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (I)

 Eso de intentar leer la obra completa de un autor es algo consustancial en mi. Supongo que tiene que ver con mi TOC (que no es Índice de Materias, sino Manía Compulsoria) ya que, si un autor me gusta, quiero leer más de él hasta llegar a absorberlo totalmente, dejándolo seco como una araña chupa todos los líquidos de un insecto, aprovechando así al máximo ese afán placentero de la lectura gustosa.

Entre mis autores preferidos están, cómo no, Verne, seguido de Dickens y Galdós (que alguien llamó el Dickens español) y, entre los de ciencia ficción, Asimov y luego Heinlein. Pero el tiempo pasa, y los gustos cambian, y estos dos últimos autores han ido gustándome hasta que pude acceder a sus biografías, y entonces la cosa se enfrió totalmente.

Asimov me enfrió totalmente por sus manías en la Vida Real (tm) de ir tocando culos, besuqueos varios y demás tejemanejes sexuales e incómodos, antes y ahora, abusando de su fama como autor de ciencia ficción. Además, como escritor sin más, su obra ha envejecido bastante mal.

Heinlein, que al parecer en la Vida Real (tm) fue todo un caballero con las féminas (y un león con los hombres), tenía (tiene) otro problema: su fijación con tener sexo con madres y hermanas, a veces incluso menores de edad, fijación que va in-crescendo en su obra hasta las finales, en las que no se corta nada de presentar sexo con madre (en Tiempo para amar) y hermanas e incluso hijas (en El número de la bestia y sus continuaciones). También aparecen otros temas menos llamativos, como el hecho de que las mujeres, independientes y liberadas, pero ganosas de casarse y convertirse en una fábrica de niños.

Por lo tanto, y en base a eso, dejé de leerlos. 

Pero el tiempo pasa, y el engurrio aprieta, y los autores nuevos tampoco es que me digan mucho, así que, tras la lectura de la segunda edición de La ciencia ficción de Isaac Asimov, de Rodolfo Martínez, y sus comentarios sobre la vida privada de Asimov, hizo que me replanteara mi decisión. Ya había releído algo de Asimov antes de eso, mayormente los cinco volumenes de La Fundación, pero a partir de ese momento decidí volver a estos autores de mi mocedad. Y, de hecho, lo primero que hice fue comprar una edición de Los propios dioses, novela del Patillas que no había leído todavía.

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Al cabo de unos días, dándole vueltas sobre cómo leer a Heinlein, y recopilando información de aquí y de allí (ya sabéis, mi manía compulsora de leerlo todo), recordé el Virginia Edition, que no me acuerdo cuándo descubrí, pero que desde aquel momento no hizo más que hacerme ojitos, o más bien llamarme con locura durante mis sueños.

Se trata de la obra definitiva de Heinlein, fijada por su viuda, recuperando las partes cortadas y cambiadas por los editores y otras necesidades del momento, recogida en cuarenta y seis volúmenes encuadernados en piel (que dudo mucho sea realmente piel) y tapa dura, papel de calidad y cosido, con una fuente muy bonita y de fácil apertura y lectura.

Mientras mantuve la decisión de no volver a leerlo, la sensación de necesidad de tener esa obra no era muy alta, pero en el momento en que decidí volver, bueno, se disparó hasta niveles bastante importantes. Lo único que me podía echar atrás era el idioma, inglés, pero resulta que Heinlein es muy fácil de leer si tienes algo de experiencia con el idioma, como es mi caso. De hecho, apenas necesito el diccionario con este autor ya que, si alguna palabra o expresión se me atasca, en general la suelo sacar por el contexto.

Luego llegó el tema del coste de la misma. No es barata. No lo es ni siquiera considerando la cantidad de volúmenes, cuarenta y seis, de lujo y con dorados que supongo serán pintura porque no se despegan al tocarlos con el dedo, aunque el tiempo dirá. 

Y finalmente entró la paga extra de mayo (bueno, más bien entrará), y la relativización del precio, pues sumando los costes de aduanas, resulta ser más barata que, por poner otra cosa que me tienta algo, el monitor de Apple, el más barato de todos. Y estos libros no se obsoletan precisamente, así que la decisión estaba tomada.

Dicho y hecho, un domingo por la tarde hice el pedido y, unas tres semanas después, con algún que otro incidente relatado en otro lado, y mucho más rápido de lo esperado, dos cajas llegaron a mi casa, con un pago de aduanas casi un cincuenta por ciento inferior al calculado, asumiendo un IVA del 8%, aunque parece que solo han cobrado los gastos, y que hay un acuerdo entre Estados Unidos y Europa de no cobrar IVA por las importaciones y exportaciones de libros. 

Y ahora residen en mis estanterías, ocupando balda y media, y en esta serie de entradas os iré contando sobre la colección y su lectura.


 

lunes, 1 de agosto de 2022

De ePub a PDF. Así lo hago yo

Esta entrada es un tanto peculiar, ya que va acompañada de podcast, y no se trata del experimento que suelo hacer, que es escribir más o menos lo mismo que leo luego en el audio. 

En este caso, la entrada es el complemento necesario e imprescindible del podcast LM575, que continua con el anterior, LM574, o que más bien lo complementa y lo amplía.

Como os cuento en esos audios, mi mayor problema a la hora de leer in e-book es el tema de la sincronización. Podréis pensar que existe una solución sencilla: usar el mismo dispositivo siempre. Así, da igual si no sincroniza porque siempre será el mismo. 

Personalmente esto me genera una serie de problemas, que paso a enumerar:

  1. No siempre tengo acceso al dispositivo, porque se me haya olvidado o simplemente no pensé que me haría falta.
  2. Está sin batería. Más común de lo que parece.
  3. Es incómodo usarlo en según qué momentos. Por ejemplo, no puedo con los Kindle de tinta por las noches, aunque estén con la luz amarilla y tengan el texto invertido.
  4. No todo aparato sirve para leer todo. Un aparato de tinta electrónica, sobre todo si es de seis pulgadas, se lleva bastante mal con los libros técnicos y las imágenes en color.
  5. Soy un puto gandul de mierda y si no lo tengo al alcance de la mano, no me levanto a por él.

Además, yo quiero leer el mismo libro en diferentes dispositivos, y punto. Estamos casi a mediados del siglo XXI. Ni coches voladores ni todos calvos, así que al menos se sincronicen las posiciones de lectura, joder.

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Vale. Vamos a suponer que tenemos un e-book en formato ePub. Si no está en formato ePub, usáis Calibre para convertirlo, aunque lo que os voy a contar aquí vale cualquier formato que acepte el programa Calibre.

Podríamos utilizar Word (o Pages, o Libre Office, o cualquier programa editor de textos que os salga de la corcusilla). En ese caso la forma de hacerlo es bien sencilla: con Calibre, convertís vuestro e-book a DOCX, lo abrís con el editor de textos, poneis el diseño que os dé la gana, formato de página, párrafo, tamaño de fuente, de página, interlineado, etc., y guardáis como PDF si vuestro editor lo soporta y si no, pues lo imprimís a PDF.

Hala, circulen que aquí no se vende nada más.

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Podéis seguir las reglas que os pongo más abajo sobre tamaños y demás para hacerlo con cualquier editor de texto, pero el resultado no es óptimo. 

¿Cómo que no es óptimo? Es muy sencillo. Solo os pongo una captura de uno de los PDF que yo me genero. Mirad el pie de página. Eso no se puede hacer ni con Word ni con ningún otro editor de texto.




 

Lo veis, ¿no? En qué página estás, el total de páginas del libro, el porcentaje total que llevas leído del libro, la página actual dentro del capítulo en el que estás, el total de páginas del capítulo actual y su porcentaje.

¿Y por qué PDF? Pues como ya he dicho en el podcast, es el único formato que tiene un estándar de anotado y que todos los programas visores respetan, o deben respetar.

Aparte, está el hecho de que, siendo un formato de página fijo, con anotar la página en la que vas en cualquier otro lado es suficiente para seguir leyendo en cualquier aparato con el sistema operativo que quieras.

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NOTA Añadida después de publicar el podcast: sería interesante que antes de hacer la conversión a PDF, instalarais y aplicarais el Plugin "Hyphen This" desde Calibre, para que el texto quede guionado y luego los párrafos se vean más homogéneos.

Enga, vamos al tajo. Yo os voy a poner las opciones que tengo yo, que son las que me van bien. Vosotros podéis intentar otras, o variarlas un poco. Personalmente, como veis en la captura anterior, a mí me gusta el texto apretadito y con una fuente “antigua” que en este caso es FCaslon 30 ITC. Book Man Old Style (que viene con Windows o con Word también me valdría). 

Abrís las preferencias de Calibre y os vais a “Common Options” u “Opciones Comunes”. Mi Calibre está en inglés, así que la traducción podría no ser esa. En “Look and Feel”, elegís embeber la fuente con la que queráis generar el PDF, y solo el subconjunto de “letras” usado. Si os gusta el texto apretadito, cambiad también lo del interlineado de 120% a 80%:


 

Ahora, en la pestaña de “Styling” (“Estilo”), si os va el texto apretado, poned “p { line-height: 0.9; }”:

 


Aplicáis los cambios y vamos a lo bueno. En “Output Options” seleccionáis “PDF Output” y poneis:

  • 14x22 Centímetros (que no se os olvide lo de centímetros). Esto genera un tamaño de página que se ve aceptablemente bien en un iPhone en apaisado (y en vertical si tienes buena vista), más que bien en un iPad de 11 pulgadas, tanto en horizontal como en vertical y también en el de 12.9. Lo mismo pasa con las tabletas y teléfonos androide.
  • FCaslon 30 ITC o la fuente que os guste.
  • 20 px como tamaño de fuente por defecto. Aquí podéis jugar un poco. Este tamaño de fuente, junto al de página, genera un PDF que es un documento a caballo entre un libro de bolsillo con una fuente grande y uno de “novedad” con una fuente decente, así como uno de divulgación.
  • 16 px para la monoespacio.
  • 40 pt para los márgenes. Lo suficientemente grande para anotar y pequeño para que no sea excesivo. Con esto podéis jugar. Yo si espero anotar mucho en los márgenes, le pongo 70 px en los verticales.
  • La plantilla de cabecera:

<header style="justify-content: center;font-size:x-small"><div  class="even_page">_AUTHOR_</div><div class="odd_page"><i>_TITLE_</i></div></header>

  • La plantilla del pie:

<footer style="justify-content: center;font-size:x-small"><div></div><script>document.currentScript.parentNode.querySelector("div").innerHTML =  ""+ _PAGENUM_ +" of " + _TOTAL_PAGES_ +" (" + parseInt(_PAGENUM_*100/_TOTAL_PAGES_) + "%) / " +_TOP_LEVEL_SECTION_PAGENUM_ + " of " + _TOP_LEVEL_SECTION_PAGES_ + " ("+ parseInt(_TOP_LEVEL_SECTION_PAGENUM_*100/_TOP_LEVEL_SECTION_PAGES_) +"%)"</script></footer>

Tal que así:

 


Con eso, generáis documentos como del de arriba del todo.

Pudiera ocurrir que el pie de página generado no sea el que queráis, porque el libro tenga una división en partes en lugar de capítulos y lo que os muestra es eso: tres grandes partes de muchas páginas. Hay forma de arreglarlo, pero romperéis el índice de materias o la lista de capítulos. Yo en general lo suelo dejar sin arreglar, porque siempre puedo mirar el TOC en la aplicación que esté leyendo y ver en qué página termina el capítulo.

Para arreglarlo, hay que editar el ePub con Calibre y cambiar el TOC, o volver a generar un nuevo TOC basado en el TAG que índice el cambio de capítulo, que muchas veces suele ser H2 o H3. Cuando generéis el PDF, tenéis que forzar la creación de un nuevo TOC, y en la especificación de qué es una entrada, poner el TAG adecuado. Y a veces incluso, con los ePub más guarretes, hay que tocar el CSS y reconvertir el e-book.

Si lo del párrafo de arriba os suena a chino, dejad las manitas quietas y seguid lo que os he explicado y no la lieis parda con el fichero generado. No vais a romper nada, pero os va a generar un PDF de mierda. Es preferible tener lo de las tres partes, que no uno sin TOC o con una entrada por cada párrafo, etc..

Vale.

Ahora sí, circulen. 


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