jueves, 12 de julio de 2012

En llamas, Los Juegos del Hambre II), Suzanne Collins

Como siempre ocurre en estos casos, el primer libro es el mejor de todos, y es que una trilogía no planeada siempre adolecerá de que los siguientes volúmenes vienen un poco traídos por los pelos.
Ha pasado un año, y los ganadores de los juegos anteriores tienen que volver a enfrentarse en la arena.
Esa es la base para que los protagonistas descubran una incipiente revolución que intenta quitarse de encima el yugo de El Capitolio.
Ahora es cuando la novela pierde todo su encanto como crítica social y se convierte en una mera aventura repetitiva porque vuelve sobre muchos aspectos del libro anterior.
Para más inri, la novela queda cortada de forma abrupta, a la espera del último libro…

martes, 10 de julio de 2012

De "Unseen Academicals" a "El Atlético Invisible"

[Nota: esto sale en dos de mis blogs, este y este].
Seguro que Terry estará revolviéndose en su tumba… Espera, espera, que todavía sigue vivo. Bueno, entonces lo que estará es llamándonos tontos del culo o algo así. A nosotros no, al traductor y a la editorial que acaba de publicar uno de sus libros: “Unseen Academicals”
No vamos a entrar en detalles sobre el precio, que directamente es un robo a mano armada en su edición electrónica (doce euros y pico) y casi, casi, lo mismo para la de papel (sobre dieciocho). De eso ya he hablado suficiente en otros momentos y lugares, y ya sabemos cómo tratan las editoriales a sus clientes, que prefieren el beneficio rápido aunque eso las condene al fracaso y al cierre a largo plazo a una sostenibilidad más razonable.
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Del libro lleva más de un año circulando una traducción no autorizada realizada por la comunidad. He de reconocer que sólo lo empecé a leer, pero me pareció justa y correcta. Y esto significa otro capón para las editoriales: como no lo hagan ellas, siempre habrá quien gane. 
Si sumamos la traducción no oficial, y el precio del ebook… pocos van a vender, lo que se sumará a la continuada queja editorial sobre la piratería sin darse cuenta que son ellos mismos los que la están fomentando. Bueno, sin darse cuenta no, más bien prevaricando y retorciendo la realidad y estirando de los hilos de los favores debidos…
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Pero no quería hablar de eso. De lo que quiero hablar es de la traducción del título, que me parece no pésima, sino más que horrible, y encima por muchas razones.
A ver, Unseen Academicals, que es el original, tiene traducción directa al castellano: Los Académicos Invisibles. ¿Tiene algo de malo este título? Parece ser que sí, pero yo no se lo veo. En fin.
Bueno, pero es que resulta que el título sí que tiene trampa. Los Académicos, que realmente son magos en el universo de Pratchett, viven en un recinto que se llama Unseen Academy, que de nuevo traducido al castellano es La Academia Invisible. Pero según el argumento de la novela, resulta que nunca se los ha visto jugar al fútbol desde hace muchos años. 
Por lo tanto lo de unseen tiene doble sentido, por lo que podríamos interpretar lo de Unseen Academicals como “Los académicos nunca vistos… jugando al fútbol”. Y es que Pratchett es mucho Pratchett, y todas sus novelas suelen tener más de una lectura.
¿Pero de ahí a El atlético invisible? Simplemente hay que joderse, y mucho. 
Quiero creer que la traducción no acompañe al título, porque si no la hemos jodido a base de bien. Espero que Gabriel Dols Gallardo haya hecho bien su trabajo, aunque el título hace que empiece a dudarlo.
Pero ¿qué pasa si eres del Barcelona (por poner un ejemplo)? Eso de “atlético” no te va a caer muy bien que digamos…
Lo dicho, un dechado al buen hacer… Hay que joderse…

jueves, 5 de julio de 2012

Sinsajo, Los Juegos del Hambre y III, Suzanne Collins

Esta es la tercera y última entrega de la serie Los juegos del hambre, y menos mal, porque la cosa ya empieza a desvariar a lo grande.
La protagonista, convertida en todo un símbolo de la rebelión, tendrá que mantener en alto la bandera de los sublevados, por lo que recorrerá algunas de las zonas de combate para levantar los ánimos.
Al final, y también previsiblemente, el símbolo se rebelará contra sí mismo y contra todos, y actuará de forma independiente, cambiando en cierta medida el final de todo.

jueves, 28 de junio de 2012

La saga de los longevos

Realmente no sé por dónde empezar con este libro. Bueno, antes de nada decir que es buenísimo, mejor incluso que la obra de cualquier otro autor de primera línea. Y quizás podría cerrar este comentario con solo eso, porque todavía no tengo claro a qué género pertenece, y tampoco quiero desvelar parte de la trama.
Diremos que existe una familia de longevos (ala Familias Howard de Heinlen, aunque ahí es dónde termina toda la similitud) que son los directivos de un museo histórico en Santander y que llega una nueva arqueóloga. De ahí en adelante es tarea del lector continuar con la trama de la novela porque yo, por más que me pese, no os voy a contar nada más.
El argumento es exquisito, y el desarrollo del mismo tiene el grado justo de equilibrio entre misterio y acción, entre detalle y movimiento, entre estilo y estructura. No sé enfocarlo con palabras, pero estás ante una obra que, pese a tener un desarrollo normal (no existe nada extraño salvo la longevidad de los protagonistas), desarrolla una historia completamente imprevisible y con un ritmo perfectamente calculado que ya quisieran muchos autores consagrados. Es decir, aunque pienses que ya sabes cómo va a terminar ni sueñes en que has acertado. Además, a eso tienes que añadir no una ni dos, sino al menos tres vueltas de tuerca en las páginas finales.
Porque si no lo sabéis, estamos ante la ópera prima de la autora, y como siga así pronto la veremos vendiendo en papel a lo grande, y por encima de otros consagrados. Porque sabe hacer, porque sabe escribir y porque ella lo vale.
Tampoco podemos clasificarla en ningún género en concreto. Por su componente fantástico podría ser de ciencia ficción, ya que si quitamos dicha parte la obra se queda en poco menos que una simple novela rosa.
También podríamos meterla en esa categoría. Pero no es de amor propiamente dicho. Es algo más. Medio histórica medio contemporánea. Realmente no lo sé ni me importa. Lo único que me interesa es que es increíblemente buena, está increíblemente bien escrita y te engancha desde el primer capítulo.
La autora se ha tenido que documentar a base de bien, porque sus personajes saben lo que tienen que saber y más, dado que han pasado por toda la historia de la humanidad y, sin ser historiador, no creo que tenga ni un solo gazapo. Quizás un autor más consagrado pudiera contar con alguien que recoja la documentación, pero para un autor novel es mucho más difícil y tedioso. 

Sólo puedo decir una cosa como resumen final sobre el libro (bueno, dos): Eva, me quito el sombrero ante ti. Y que te voy a seguir tu trayectoria literaria muy de cerca.

jueves, 21 de junio de 2012

La Boca del Nilo, León Arsenal

Varios comentarios sobre la obra:
Personalmente estoy dividido. Por un lado me ha gustado mucho, pero por otro no deja de convencerme. La prosa es correcta, pero el desarrollo es demasiado lento para mi gusto, y apenas ocurren cosas (supongo que por mor de fidelidad a lo que realmente debió ocurrir).
En definitiva: si te gusta la novela histórica, te gustará este libro. Si no, corres el riesgo de tener que dejarlo a mitad.
Una nota sobre la edición electrónica de Amazon. Tras comprar el libro en una oferta puntual (ya que su precio es superior a los 5 euros y ni borracho de agua compro un ebook por ese precio), me encuentro con que, a partir del capítulo 2, el texto está alineado a la izquierda y resulta muy difícil de leer. Puesto en contacto con Amazon, la respuesta ha sido el silencio más absoluto.
Por lo tanto, aparte de quitarle el DRM, me lo he tenido que reformatear. 

miércoles, 20 de junio de 2012

La leyenda del ladrón, Juan Gómez Jurado

Creo que ha llegado el momento de que escriba esto. Voy a hablar in extensis del libro del título de la entrada, y voy a suponer que lo has leído ya que voy a desvelar bastante cosas de la trama del mismo. No me gustaría hacerlo, ya que lo que más odio es repetir lo que otros, como Barceló en las introducciones de Ediciones B, hace. Pero hay veces que no se puede evitar.

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Estoy leyendo por ahí una serie de críticas increíblemente positivas sobre la novela, positivas hasta un grado sospechoso porque yo también la he leído (de hecho el mismo día que salió en edición electrónica) y ciertamente no es para tanto. Ni mucho menos.

Quizás la decepción vino de esperar mucho del autor, ya que su anterior novela sí que fue todo un bombazo con una enorme serie de aciertos de todo tipo. Claro está, no estamos hablando de libros sesudos, ni de en busca de tiempos perdidos proustianos (que por cierto me pareció un truño de mucho cuidado, cincuenta páginas para describir cómo se dobla una esquina), sino de novelas más o menos aventureras y con cierto grado de desarrollo argumental y tensión narrativa sin más pretensión que la de epatar,  entretener y poco más.

La leyenda es más de lo mismo. A eso no hay crítica posible. Como el propio autor ya dijo, él no es un Joyce ni pretende serlo. Y menos mal, oiga, que truños ya hay muchos en papel. Lo que sí que quiso construir es la novela del siglo, o al menos la del año.

Pues no, no lo es. No sin toda la parafernalia mediática que rodea al libro. No sin tanta alabanza descerebrada y sin mucho sentido, twitts aparte. Toda la parte de promoción mediática comienza a ser ya un poco vomitiva, como si nos quisieran meter la novela con calzador. Demasiados eventos, demasiado bombo y platillo para algo que debería venderse solo tal y como se vendieron sus anteriores obras.

Pero lo cierto es que, sin tal parafernalia, no creo que ésta llegara a tener dicho nivel de éxito. Más bien todo lo contrario. Me explico.

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La novela es larga. Casi setecientas páginas de pura aventura. Eso no podemos negarlo. Aventura hay por un tubo, desde el principio hasta el final. Lo que no me cuadra es el intento de otra vuelta de tuerca final, en la que Sancho tiene que robar en uno de los lugares más inviolable de las Españas de la época. Y lo hace en unas pocas páginas, sin pena ni gloria, aprovechando algo que, si originalmente estuvo allí, seguro que hubiera sido explotado por ladrones de verdad en su época. Tengamos en cuenta que, si bien igual que ahora, los gobernantes eran unos corruptos, no eran tontos ni de lejos.

Esta parte final, como aventura en sí, no está mal. Lo que ocurre es que queda como un pegote sin más, como un alargamiento artificial que pretende repetir, ya he dicho que sin éxito, lo que sí que consiguió en El emblema del traidor. Mientras que en esta última la cosa está bien pergeñada, en La leyenda queda un poco metido con calzador.

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No obstante, el mayor problema de la obra no es ese, sino más bien la época en la que se lleva a cabo la acción. La España del Siglo de Oro, época manida y usada hasta el hastío por cientos y cientos de novelistas, aprovechando el tirón de la picaresca, el poderío militar y las recién descubiertas Indias. Tiempos tan interesantes de vivir que ya los propios autores coetáneos aprovecharon para narrarnos infinitas aventuras de pillastres, exploradores, ladrones, militares (no miro a nadie, ni menos al del ala triste) y demás yerbas vivientes. 

Igual que miles de escritores aprovechan la época egipcia para inventar novelas sobre reyes y ministros, otros lo hacen con nuestro siglo que bien podríamos haber llamado dorado en lugar de Oro.

Y ese el el problema. Que ya hay mucho escrito, y por tanto La leyenda es una obra más, que pasa sin pena ni gloria ya que, excepto la escena ya comentada del final, nada es original. El pillastre recogido en un convento que, por un quítame allá esas pajas, la arma bien gorda. El que le da un palizón a su jefe porque lo explota. El que huye de la justicia y se hace ladrón. Tantas y tantas historias contadas y recontadas casi de la misma forma.

El rito iniciático de crecimiento interior que, sin ser malo per sé, en este caso no es más que la enésima repetición del maestro que hace evolucionar al alumno, maestro que tiene un inconfesable secreto que termina desvelándose y que, quieras que no, afecta al personaje central de alguna forma.

¿Os suena todo eso? Pues es lo que pasa en la novela. Tenemos que añadir alguna cosa más, como la existencia de Monipodio como el señor de los ladrones, que cobra un estipendio por cada robo y por cada fechoría cometida en Sevilla. ¿A que os sigue sonando mucho?

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Vale. ¿No habrá querido el autor homenajear ciertas insignes obras de nuestro acervo literario? Sinceramente, si ha sido así, lo siento, porque no lo veo. Cierto es que hacer esto es algo muy peligroso, porque o bien pecamos de serviles y nos queda una mera copia o reescritura, o por otra nos alejamos tanto que apenas se nota.

Y creo que este es el caso que nos ocupa, lo que me lleva a mencionar otras cosas relacionadas. En la novela aparecen Shakespeare y Cervantes. El primero en su época de los años oscuros en los que no se sabe dónde estuvo ni qué hizo. Según Gómez-Jurado, se vino a España.

Cervantes aparece como recaudador de impuestos, ya manco e iniciando sus pinitos como escritor, pero sin haber conseguido los laureles que posteriormente tuvo. Debemos añadir que el nombre del protagonista de la novela es Sancho.

Hasta aquí nada que objetar. El problema viene cuando todo eso se junta, los dos insignes se conocen y conocen a Sancho. Está tan mal hecho que produce cierto sarpullido. Para resumir: es La leyenda del ladrón y las peripecias de su pillastre central los que, en última instancia, iluminan algunas obras de Shakespeare y El Quijote de Cervantes.

Ojo, repito que no hay nada malo en ello. Lo que ocurre es que la maestra del autor es bastante escasa en dichas lides, y la cosa queda bastante pobre y traída por los pelos. Leed esas escenas con ojo crítico y veréis que estoy en lo cierto.

El autor también ha nombrado por ahí su intención de crear ciertos paralelismos con la actualidad. Estamos ante el mismo tipo de fracaso. Yo no me di cuenta hasta que lo leí de boca del propio Juan, pero lo cierto es que, aparte del paralelismo de ambas épocas, que es extrínseco al libro, ninguna otra cosa nos hace fijarnos en ello.

El malo de la novela es malísimo, pero no tiene que ver nada con ninguno de la actualidad si no es en ese punto de avaricia, corrupción y afán de lucro que ha embargado a nuestros politicastros actuales, apoyados por una banca todavía más avariciosa y corrupta. Creo que es la única semejanza con la actualidad.

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Hace falta mucha más maestría para meterse en estos berenjenales y salir victorioso. Personalmente creo que a Gómez-Jurado le hace falta escribir por lo menos diez novelas más para encontrarse capacitado y con la experiencia suficiente como para embarcarse en una aventura como esta.

Con esto no quiero decir que la novela sea mala o esté mal escrita, pero sí que no es lo que pretenden que sea. Como mera obra de evasión y aventuras está genial, pero sólo eso. Y para más inri, hoy mismo estrena Matilde Asensi su nuevo libro que, ¡oh destino!, se lleva a cabo en el Siglo de Oro.

jueves, 14 de junio de 2012

La biblia del diablo, Richard Bübel

Sin dejar de ser otra novela más de misterios sin resolver, que campan a su gusto desde la publicación de El código daVinci, al menos resulta bastante entretenida y amena excepto en el misterio en sí, que no es desvelado y que deja al lector más bien frío si no completamente congelado.
La historia nos narra las peripecias de varios personajes del XVII, que quieren encontrar la famosa Biblia del Diablo que, se supone, contiene los secretos para acabar con la humanidad.

Virginia Edition, o cómo leer las obras completas de un autor (VIII): Expanded Universe (31)

Este es el libro más infumable de los publicados por el autor en vida. Incluso podríamos decir que lo es de toda la producción literaria de ...